Terapias de contacto con la naturaleza
Algunas terapias basadas en el contacto con elementos naturales resultan, por lo menos, tan eficaces como los medicamentos ante algunos desequilibrios, pero sin sus efectos secundarios. Por Claudina Navarro y Manuel Núñez. Foto Helena Abellán
Animales: Está demostrado que la compañía de mascotas o de animales de granja reduce la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos. También ayuda a controlar el estrés y disminuye la sensación de dolor físico o de malestar psíquico. Los expertos recomiendan especialmente las mascotas a las personas mayores que tengan que recuperarse de una operación quirúrgica. Pero no se trata sólo de perros y gatos, también puede buscarse ayuda animal menos comprometida en un pequeño acuario o en un terrario. Los estudios indican que el efecto de cuidar una tortuga es el mismo que el de cuidar un perro. Otras formas de contacto con animales son la equinoterapia o la delfinoterapia, que ayudan especialmente a personas con dificultades para moverse o comunicarse. Aunque el contacto con animales también forma parte del tratamiento de rehabilitación de personas que sufren adicciones o alteraciones del comportamiento.
Jardinoterapia o huertoterapia: Algunos terapeutas la utilizan para mejorar el estado de salud de las personas mayores que sufren algún proceso degenerativo físico o intelectual, pero lo cierto es que el trabajo en el jardín es apto para las personas sanas y de todas las edades. Cada vez más personas se entregan a cultivar su pequeño terreno, balcón o terraza para experimentar el contacto con la tierra y las plantas y, de paso, proveerse de alimentos sanos. Es más, algunos ayuntamientos ofrecen gratuitamente terrenos para que las personas mayores los trabajen.
Campamentos: Es una de las terapias de contacto con la naturaleza que más se está desarrollando. Las excursiones de “inmersión en la naturaleza”, en entornos vírgenes, con componente de aventura o supervivencia ayudan a personas que sufren de baja autoestima, depresión o dificultades para las relaciones sociales de cooperación. Se utilizan, además, con adolescentes problemáticos y pacientes con déficit de atención o historial adictivo.
ÁRBOLES EN LAS CIUDADES
Las investigaciones sobre el efecto de la naturaleza en el cuerpo y en el estado de ánimo están influyendo sobre las políticas públicas sanitarias y urbanísticas, o mejor dicho, volviendo a influir. En Europa, a lo largo del siglo XIX, se descubrió la función higiénica de los espacios verdes en el seno de la ciudad. Castro, el ingeniero autor del Plan de Ensanche de Madrid de 1860, se refería a los árboles como “agentes poderosos de higiene pública” e Ildefons Cerdá, planificador del Ensanche de Barcelona, concibió los espacios urbanos arbolados como “espacios regeneradores de aire”. Domènech i Montaner construyó el Hospital de Sant Pau de Barcelona a finales del siglo XIX con espacios ajardinados y teniendo en cuenta las vistas desde las habitaciones. El nuevo hospital que se levanta en su lugar es muy moderno pero no lo tendrá en cuenta. El Consejo Superior de Investigaciones científicas se ha hecho eco de los estudios recientes sobre el efecto de los espacios verdes y recomienda que se consideren en las políticas sanitarias.




Sumario n.369
Mis pacientes no entienden a veces porque me empeno en que tengan y cuiden a un animal ,es simplemente una proyeccion de cuidar a la vida a la energia vital que a veces por millones de motivos no se lo permite cuidar directamente en si mismos. Me gusta esta nota