La timidez positiva
Lejos de ser una limitación, a menudo, un carácter reservado permite a la persona desarrollar otras capacidades que le aportan valor en el mundo laboral, en la amistad o en la pareja. Texto Francesc Miralles
En la competitiva sociedad occidental en la que vivimos, a menudo la timidez es vista como una carencia, un obstáculo que nos aleja de nuestros objetivos y nos empuja a aislarnos. De hecho, la visión negativa de la timidez surge ya de la propia etimología del término, el cual procede de la voz latina “timidus”, que significa “temeroso”. Sin embargo, la psicología actual demuestra que las personas con timidez cuentan con otras ventajas que las hacen atractivas a la hora de relacionarse, de prosperar en el mundo laboral o de encontrar pareja.
Lo primero que deberíamos hacer es dejar de considerar la timidez como un lastre o una disfunción. Según el doctor en Psicología Philip G. Zimbardo, habría que empezar distinguiendo entre tres grupos o dimensiones:
Las personas con pánico a la interacción social ante el temor de defraudar las expectativas de los demás.
Las que tienen una baja autoestima y, por lo tanto, se enfrentan a un sentimiento de vergüenza a la hora de relacionarse con su entorno.
Las que no temen el contacto con los demás, pero prefieren la soledad porque se sienten más cómodos con sus ideas y actividades personales que con la gente.
A esta última categoría pertenecen las personas que no viven la timidez como un problema, sino como una opción personal. Ahora bien, antes de profundizar en las ventajas de este nivel de interacción, vamos a revisar la tipología de personalidades desarrollada por Carl Gustav Jung en la década de 1920.
Las relaciones sociales
Al establecer una distinción básica en dos grupos, el psiquiatra y psicólogo suizo afirmaba que “las personas introvertidas prefieren su mundo interno de pensamientos, sentimientos, fantasías, sueños y demás, mientras que las extrovertidas prefieren el mundo externo de las cosas, las actividades y las personas”.
La introversión no implica necesariamente timidez y falta de sociabilidad, aunque sí es cierto que las personas extrovertidas se caracterizan por su facilidad para relacionarse con los demás. En cualquier caso, para Jung los sujetos centrados en su mundo interior suelen ser más maduros que los que gastan sus energías en el mundo exterior, aunque estos últimos sean más valorados socialmente en nuestra cultura.
En términos generales, los introvertidos suelen ser reservados y se mueven en un círculo social pequeño en el que se producen pocas incorporaciones. No necesitan la excitación del contacto con los otros porque encuentran suficiente estimulación con su propia intimidad.Según los especialistas, desde la edad de 1 año ya es posible observar este rasgo del carácter, aunque eso no implica que el niño vaya a desarrollar necesariamente una timidez patológica.
Tanto si nuestra timidez es innata como si no, ésta no tiene por qué ser negativa, pues está comprobado que la timidez patológica depende directamente de las vivencias sociales acumuladas en nuestro proceso de evolución personal.
Así como el aislamiento en la infancia frena el desarrollo de las habilidades emocionales, un estudio llevado a cabo entre los hijos de soldados y oficiales norteamericanos demostró que estos niños presentaban una tasa de timidez más baja que el resto de población de niños su edad. Eso era debido a los frecuentes cambios de domicilio, que les habían obligado a desarrollar una mayor capacidad de adaptación para establecer relaciones con otras personas. Muy resumidamente, podemos afirmar que la timidez tiene un componente innato, pero se desarrolla de forma distinta según las experiencias personales acumuladas desde la infancia.
Conducta de un tímido patológico
Antes de llegar a las ventajas de la timidez para establecer relaciones de confianza y profundidad, veamos cómo reacciona el tímido patológico ante una situación de contacto interpersonal:
-Responde con cautela e incluso desconfianza ante cualquier novedad social.
-En un nivel de conducta, retira la mirada, se muestra silencioso e incluso puede verse paralizado ante el temor que le produce la situación.
-Fisiológicamente, suele reaccionar con ruborización, a la que en casos extremos se suman la sudoración y los temblores. Esto puede generar una dinámica de evitación que conduzca a una fobia social.
Cuando la timidez no es producto del miedo, sino que es asumida naturalmente como un rasgo de nuestra personalidad, la introversión presenta aspectos positivos de los que podemos sacar partido. En su libro El don de la timidez, el doctor Alexander Ávila expone que esta característica personal es una garantía de gentileza, sensibilidad y autoconciencia. Dicho de otro modo, las personas tímidas son deseables socialmente porque no invaden el territorio de los demás, son cuidadosos con las emociones ajenas y tienen una visión y comprensión más profunda del mundo. “Para que puedan ser felices–señala–, estas personas deben aprender a respetar su naturaleza sensible, por ejemplo, evitando los entornos rudos y las personas intrusivas. Por desgracia, a algunas de ellas las aconsejan en sentido contrario: ciertos programas de citas las alientan a que salgan más; a que vayan a fiestas, clubes nocturnos o bares para encontrarse con gente. En realidad, estos lugares congestionados, ruidosos y agresivos son los peores para los tímidos, porque trastornan su delicado equilibrio emocional y los dejan convertidos en jirones.”
Por consiguiente, para aprovechar los dones de la timidez positiva es importante elegir personas, lugares y situaciones donde van a ser comprendidas y valoradas, sin que ello implique desarrollar un sentimiento de pánico hacia otros entornos que no les sean propicios.
Las virtudes más valoradas
En su libro, el doctor Alexander Ávila invita a considerar la timidez como un valor social en lugar de un miedo paralizante. Para ello, es importante tomar conciencia de cuáles son las virtudes que hacen especiales a las personas introvertidas. Concretamente, él habla de siete dones que hacen de los tímidos personas altamente deseables, tanto emocional como socialmente:
1. Sensibilidad: Se ha definido como la capacidad de absorber la esencia de otras personas y reaccionar a un nivel emocional profundo. Esto permite a la persona tímida comprender y cuidar los sentimientos ajenos, lo cual es un don muy apreciado en muchos ámbitos y situaciones; desde una cita romántica hasta una reunión de negocios.
2. Fidelidad: Al interaccionar de forma más discreta con otras personas, los tímidos son menos proclives a cometer infidelidades y, por lo tanto, promueven la pareja de larga duración. También en el nivel de la amistad son leales al círculo íntimo y se muestran solidarios en los momentos de dificultad.
3. Atención: Un estudio sobre la actividad vocal y la capacidad de escuchar demostró que las personas muy locuaces no son percibidas como buenos interlocutores. Dicho de otro modo, quien habla mucho deja poco espacio –y tiene poca paciencia– para escuchar a los demás. El oyente sensible, en cambio, atiende al otro y entiende sus anhelos y motivaciones personales.
4. Reflexión: Las personas introvertidas son más profundas a la hora de analizar las paradojas de la existencia y desarrollar nuevas ideas. Por eso, una vez conocidas, acaban resultando más interesantes que las que expresan con gran facilidad una visión superficial de la vida.
5. Modestia: Esta virtud no debe ser confundida con la falta de recursos personales, es más, a menudo refleja todo lo contrario. El tímido realiza su trabajo sin ponerse medallas, pero con un alto grado de exigencia. Del mismo modo, en la amistad o en la pareja puede renunciar al protagonismo y ganarse el respeto y el amor del otro.
6. Misterio: Es una característica que puede chocar a primera vista, pero que es muy apreciada socialmente. Las personas que exhiben de manera muy obvia sus capacidades y emociones pierden en seguida la fascinación que generan en un primer momento. En cambio, las que se muestran cerradas despiertan la curiosidad de los demás, que adivinan en ellas un valioso mundo interior.
7. Suavidad: Otro don de los tímidos que debe subrayarse es su incapacidad de cometer actos gratuitos de agresión y violencia. Por su naturaleza sensible, no intentan imponer su punto de vista ni ofenden a los demás con sus actitudes. Al contrario, se muestran gentiles, tiernos y cariñosos con su entorno, con lo que cosechan el aprecio de los demás.
Humildad y afán de superación
El psicólogo y terapeuta familiar Carl D. Schneider afirma que un sentimiento tan denostado como la vergüenza, en realidad, resulta muy útil socialmente, ya que promueve valores tan importantes como la humanidad y la humildad. De alguna forma, nos ayuda a poner límites entre nosotros y el resto de las personas, con lo que afianzamos nuestra intimidad y aprendemos a distinguir la esfera privada de la pública.
La vergüenza también es un indicador de que hay algo en lo que tenemos que superarnos. Como ejemplo, la novelista Carmen Posadas explicaba en un artículo cómo se valió de este sentimiento para fijarse metas: “Cuando de niña no lograba expresar en público lo que quería (…), cuando un chico me miraba por la calle y yo, como una imbécil, me chocaba contra una farola –es cierto, me pasó una vez en Sitges–, cuando en clase me preguntaban la lección que sabía de memoria y no lograba balbucear ni mu, yo decía para mis adentros: ‘Ya verán’. No era un ‘ya verán’ vengativo ni resentido, yo nunca le he echado a los demás la culpa de mis debilidades. Era más bien una forma de poner en marcha mi voluntad.”
Muchas veces se identifica timidez con falta de ambición, pero ser tímido no significa en ningún caso no ser ambicioso, más bien todo lo contrario. Significa que se está llevando a cabo un intenso trabajo interior, como la crisálida que espera pacientemente en el capullo a que le crezcan las alas para poder levantar el vuelo.
Si entendemos que de puertas adentro se puede vivir con intensidad, aventura y profundidad, tendremos un mundo que ofrecer a las personas de nuestra confianza. En este sentido, los tímidos no son pobres en emociones y experiencias. Simplemente, guardan un tesoro que sólo ponen al alcance de las personas que se hagan dignas de ellos.
Sumario n.363
Hola yo soy una chica timida y aveces entro en una gran deprecion a causa de esto pero no teman por que a unque nos sintamos muchas veces solos Dios siempre esta y el nos ama siempre buscalo y el te ayudara como ami.! gracias por lo que han escrito ayuda mucho te sube el animo y te hace sentir mas valioso.!!!!Dios les bendiga sigan adelante.!!!!!!
LA CUESTIÓN MORAL:
Este artículo es para quien tenga los ojos bien abiertos y sepa leer entre líneas o bien conjeturar de que quiere hablar el texto.
El hombre no es un ser natural, ha amurallado el campo y ha inventado la ciudad, decía Aristóteles que la ciudad no está sólo para vivir sino para vivir bien. Al no ser un ser natural el hombre, se ha inventado la Ley y ha puesto por escrito que es lo que está bien y que es lo que está mal, en definitiva el hombre ha creado un Código, que no es democrático, porque lo redactaron los aristócratas (los mejores) (hay que despojar a lo que hoy se llama aristocracia de su sentido actual y volver al primitivo). Aristoi Kratía.
Excepto entre grupos humanos muy atrasados, a partir de cierto nivel cultural, todas las culturas han pasado por una época aristocrática incluso esta sociedad tan aparentemente “democrática” en cierto sentido es también una aristocracia, aunque un tanto aterrada por la hiper-democracia, y no se atreven a manifestarse, porque “no es políticamente correcto” que es lo que dice la Inquisición de nuestro tiempo.
¡Y menos mal!, porque si hiciésemos caso a las ocurrencias de las mayorías, la civilización se hunde. Por tanto la moral la han dictado siempre las clases dirigentes. La gente se acostumbró a lo que era legal y a lo que era ilegal, sin darse cuenta muchas veces que lo legal era inmoral y que lo ilegal era moral, ha esta moral heredada de los antepasados, la llamaron costumbre (mos-more)=moral.
Quiero creer que si volvemos a las antiguas costumbres (moral), que fueron redactadas por los aristócratas (en el viejo sentido), haríamos mucho mejor que seguir morales destiladas de la democracia.
Tan bien quiero creer que como las costumbres (moral) antiguas fueron redactadas por una minoría selecta, no resultaría muy lógico, pensar que la verdadera moral está en lo que dice la mayoría.
Creo, que las costumbres deben obligarnos a esforzarnos, porque, nada grande surge sin un esfuerzo una moral que no predique el esfuerzo en ser dueño de si mismo y no seguir al sentimiento sino la razón, una moral laxa, sería una moral en la que no creeríamos. Esto demuestra que dejarse llevar por la corriente de unas costumbres que han cambiado sin hacer nada por conservar una moral antigua, es sumamente peligroso, e inmoral.
Como ateo no puedo basarme en la moral de las religiones reveladas, (aunque no necesariamente, la moral judeo-cristiana es la mejor), pero podemos volver a los clásicos, cuando todavía eran los mejores los que hacían las leyes, tenemos el ejemplo de Cicerón y Séneca, en estos momentos no recuerdo ninguna cita de Séneca, pero recuerdo haber leído que dijo Cicerón; “Cuanto más buena es una persona menos se dará cuenta de la maldad de los demás” “No se puede sacar ventaja de otro hombre porque sepa menos que tú”, que quiere decir, que no se puede engañar a otro hombre en cualquier cosa de la vidaporque sea más ingenuo que tú. Esta era la moral de un hombre eminente a finales de la República.
La gente que es extrovetida:
La introversión es un síntoma de superioridad de tendencia a tener una espiritualidad elevada, ¿quiénes son los que se divierten en las reuniones sociales? Gente ordinaria todos expansivos, carentes de una profunda y rica vida interior, son gente superficial que no cree en nada, salvo en que hay que divertirse a toda costa.
Y se divierten como niños grandes, haciendo cosas pueriles, y venga risas y más risas y risotadas, nosotros los que tenemos introversión creemos que están haciendo el ridículo, pero ellos se lo pasan estupendamente.
Decía Don José Ortega y Gasset, refiriéndose muy probablemente a los expansivos que: “Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
Están completamente vacíos por dentro, por eso buscan el estar con otros que son iguales a ellos, porque les es más fácil aguantar a los demás que aguantarse así mismos.
Son como los epicúreos, que amaban el placer y se alejaban del dolor, pues el dolor también es necesario, el dolor purifica, hace mejor al hombre, quien sepa sufrir mejor hará mejor obra (John Milton) moralista inglés. También pueden ser expansivos porque no han madurado, una forma muy buena de madurar es ya he dicho sufriendo.
Se dice que hay expansivos porque les gusta la gente, perdona que te diga pero solamente les gusta la gente que son como ellos, a los introvertidos nos odian y nos hacen putadas en el trabajo, parecen gente buena porque son expansivos y simpáticos, pero eso sólo es una fachada.
Todo el mundo comete el mismo error el juzgar a la gente por lo simpáticos y expansivos que son, la experiencia me ha demostrado, que detrás de gente así sólo hay maldad y afán de protagonismo y trepas. Estos expansivos, en cuanto tienen que tratar con un introvertido le desprecian y le atienden mal, y te excluyen de sus amistades.
Hay gente que no tolera que no tengas amigos, y te dan de lado porque creen que la culpa es tuya, la gente feliz comete siempre la misma equivocación la de creer que quien no es feliz, lo es por su propia culpa.
Los expansivos son vanidosos, narcisistas, ególatras y no se puede hablar con ellos de un tema serio, por la sencilla razón de que nunca han pensado en nada, excepto en divertirse. Solamente hablan de temas comunes e intrascendentes, sin profundizar en nada, además son muy veleidosos, se apasionan enseguida de algo, y al cabo de un rato, ya no les interesa, y buscan otra cosa con la que distraerse, tampoco valen para estar solos.
Además los expansivos no practican la introspección, ni la transmigración (deporte sagrado lo llamaba Ortega y Gasset) por lo que se nota que no tienen una rica vida interior y no saben estar solos, en cuanto lo están inmediatamente irán a buscar gente con quien hablar.
Además nunca he oído a un expansivo comenzar un tema de conversación cultural, la falta de interés por la cultura es un claro ejemplo de tener un bajo CI; los expansivos solamente hablan de temas intrascendentes, vulgares u obscenos.
En definitiva a los expansivos sólo les gustan los expansivos, pero si eres introvertido, ve preparándote, porque te harán la vida imposible hasta que te echen del trabajo. Y yo para trabajar a gusto necesito estar en silencio, pero con estos elementos no se puede, no cierran la boca ni bajo el agua.
Mientras el hombre introvertido tiene una rica vida interior, como se sabe completo dentro de si mismo, no necesita nada de fuera, por ello mismo no intenta salir de si y los introvertidos, no somos vanidosos, narcisistas, ególatras y se puede hablar con nosotros sobre un tema serio.
Dice Julián Marías que te das cuenta de que estás ante un hombre muy inteligente, le preguntes de lo que le preguntes él ya antes había pensado en el tema y tiene una respuesta, este tipo de gente sólo lo podrán ser los introvertido, los expansivos son demasiado volubles y veleidosos.
Los introvertidos al no tener que salir de casa, hablo de mi caso me dedico a leer, he leído mucho, y poco a poco vas cogiendo cultura; ahora los foros que debaten temas culturales me encantan, si hubiese llevado una vida de fiesta en mi juventud, sería ahora un mass-media, que es justamente lo que no soy yo, creo que si mantenemos el entrenamiento mental de leer aumenta poco a poco tu cociente de inteligencia, y creo que los introvertidos (si leen) se vuelven más inteligentes.
La gente, del común es gregaria no tolera que haya personas que sean de otra manera, como dicen en EEUU, ser diferente es indecente, por otro lado la escritora Margaet Yourcerar, decía:
En todas las epocaza habido hombres que pensaban como los demás, es decir, hombres que no piensan no los que no piensan.
si señor¡¡¡
Muchas gracias por equilibrar la balanza de este mundo que se afana en decir a la humanidad como debe ser. Un canto al respeto, a la diversidad, y sobre todo a la valia que cada tipo de persona representa.
Que aburrido y atascado seria el mundo si hiciesemos caso a los charlatanes y acabasemos siendo tod@s iguales…
Gracias¡¡¡¡¡¡
Leí el artículo cuando se publicó en la revista. Me gustó mucho, porque profundiza en este interesante tema. La timidez tiene aspectos que yo considero muy positivos y dignos de elogio. Aunque parezca mentira, en general, la sociedad no los valora porque aparentemente no son útiles para triunfar en la vida. Yo no estoy de acuerdo, pues pienso que el verdadero triunfo se consigue si intentas lograr tus metas sin hacer daño a los demás y, en este sentido, las personas más tímidas tienen en principio una mayor predisposición para lograrlo. Es agradable conocer a personas auténticamente tímidas, y que a la vez son sensibles, educadas, inteligentes y bondadosas.
Unas líneas de agradecimiento de una tímida (espero que positiva). Por fin leo algo positivo de los tímidos, que en estos tiempos no somos muy apreciados en general. Aunque siempre hay gente que ve un poco más en el interior de las personas y no se queda sólo con la máscara que todos llevamos.
Gracias!