Medicina evolutiva
La evolución ha dotado al organismo humano de medios para sobrevivir. Entender esta idea aporta una nueva visión sobre las enfermedades y la mejor manera de tratarlas. Por Claudina Navarro y Manuel Núñez. Foto de Clara Tahoces
Cuando un médico convencional trata de comprender lo que le ocurre a un paciente, actúa como un fotógrafo: toma una impresión del instante. Anota los síntomas, examina el cuerpo y realiza pruebas diagnósticas en busca de un desequilibrio fisiológico al que poner remedio. Es cierto que puede volver la mirada al pasado en la vida del paciente –por ejemplo, se interesa por su dieta o sus costumbres–, pero no suele ir más allá. En cambio, un terapeuta de orientación evolutiva buscaría las causas de la enfermedad en la historia remota de la especie humana. Es una aproximación novedosa, esencialmente teórica por el momento, pero sus hallazgos pueden tener importantes consecuencias sobre la visión actual de la salud y de sus tratamientos. En concreto, la visión evolutiva promete una reconsideración de las enfermedades infecciosas, genéticas y degenerativas, y, sobre todo, de las relacionadas con los procesos de envejecimiento y el cáncer.
En el mundo académico se discute cuál es el motor que empuja la evolución de los seres vivos o cuáles son sus mecanismos, pero ya nadie niega que Darwin acertó en lo fundamental. Es algo asumido que el ser humano es el resultado de procesos de adaptación al entorno ocurridos a lo largo de millones de años. Sin embargo, aún no se ha asimilado del todo que es ahí donde radican las claves del comportamiento del organismo actual.
¿Por qué enfermamos?
El primer científico que utilizó, en 1980, la teoría evolucionista para explicar un problema de salud fue Paul Ewald, uno de los expertos en enfermedades infecciosas más importantes del mundo. Pero quienes han aportado más bagaje teórico han sido el biólogo de la Universidad del Estado de New York George Williams y el psiquiatra Randolph Nesse, autores del libro ¿Por qué enfermamos? (Ed. Grijalbo, 2000). Ésta es una pregunta clave desde el punto de vista evolucionista e introduce una serie de reconsideraciones sobre los conceptos de salud y enfermedad. Para el común de los mortales, la primera es buena y la segunda, negativa e indeseable. Si se piensa en por qué existen las enfermedades en este mundo, en seguida se adopta una actitud filosófica trágica y se piensa en qué razones puede haber para el mal, el dolor y la muerte. Sin embargo, desde el punto de vista biológico y evolucionista, la enfermedad forma parte de los esfuerzos de una especie por adaptarse mejor a sus condiciones de vida. Por tanto, la existencia de las enfermedades es un fenómeno esencialmente positivo e inevitable, dado que una de las características de la vida es que cambia continuamente. La medicina evolutiva no aporta sólo una reflexión teórica sobre la enfermedad, también puede influir en la práctica médica y en la manera en que las personas de a pie podemos cuidar de nuestra salud cada día. El caso de las enfermedades infecciosas es paradigmático. El tratamiento convencional trata de eliminar la bacteria o virus causante, junto con los síntomas relacionados, como la fiebre, la tos y la diarrea. En cambio, los médicos evolucionistas observan que estos síntomas y el resto de respuestas inmunitarias son estrategias defensivas que el organismo ha desarrollado a lo largo de toda una historia de convivencia con los microorganismos. La temperatura alta impide la reproducción de muchos virus y bacterias, que son expulsados gracias a la diarrea. Así pues, no tiene sentido tratar de eliminar estos síntomas en todos los casos. Por ejemplo, los infectados con shigella, un género de bacterias, tienen más probabilidades de sufrir complicaciones si cortan su diarrea con medicamentos.
“Cuando se ha entendido la función de la tos, la fiebre o de otros muchos síntomas, uno se maravilla de cómo es posible que los médicos bloqueen tan alegremente estas reacciones defensivas del organismo”, afirma Randolph Nesse. Sus investigaciones le han llevado a tener un gran respeto por la sabiduría del cuerpo. “Muchos síntomas que son considerados problemas de salud son, en realidad, exageraciones de la respuesta corporal preventiva, porque cierto malestar vale la pena para evitar un mal mayor”, añade.
“Ventajas” de la anemia
La medicina naturista, a diferencia de la convencional, hace tiempo que comprendió la importancia de los recursos autocurativos del cuerpo, pero, además, el enfoque evolutivo está arrojando luz sobre otros síntomas cuya función inmunitaria era desconocida hasta ahora y que tanto médicos convencionales como naturistas han tratado de eliminar. Uno de ellos es la deficiencia de hierro en la sangre. Hasta muy recientemente se interpretaba como una patología que debía ser corregida con un aporte extra de hierro y cambios en la alimentación. Pero se ha demostrado que, en muchos casos, la disminución del hierro es una estrategia del organismo para impedir la proliferación de microorganismos infecciosos. Este hallazgo se produjo al observar que en zonas africanas con elevado riesgo de contraer malaria y tuberculosis, los individuos procedentes de Europa occidental y Estados Unidos –con altos niveles de hierro debido a su dieta– sufrían una mayor incidencia de estas enfermedades. En cambio, los masai, que tienen poco hierro en la sangre, muestran una resistencia mayor.
Por otra parte, la medicina evolutiva ofrece una novedosa e inquietante visión de las alteraciones genéticas, que la medicina convencional considera, en general, negativas. Al parecer, una anormalidad genética que es un problema para un individuo puede ser una ventaja para la especie. La anemia falciforme es una enfermedad hereditaria provocada por la alteración de un gen implicado en la formación de hemoglobina. Este defecto, que en muchos casos provoca la muerte antes de que se llegue a la edad adulta, resulta beneficioso cuando una población está sometida, por ejemplo, a una epidemia de malaria, porque protege frente a la infección. Una persona con el gen alterado podría mantenerse viva el tiempo suficiente para reproducirse, mientras que los completamente sanos morirían. Este mecanismo explicaría que la selección natural haya mantenido en circulación el gen alterado, como último recurso en situaciones extremas.
Otro caso es el gen causante de la fibrosis quística. Xavier Estivill, genetista del Instituto de Investigación del Cáncer de Barcelona, ha calculado que el gen apareció hace 52.000 años. “Si se ha mantenido desde entonces, quiere decir que debe de tener alguna ventaja selectiva”, afirma Estivill. Al parecer, la ventaja es que las personas que poseen una copia del gen están protegidas frente al riesgo de deshidratación en las epidemias de cólera.
El significado del cáncer
La perspectiva evolutiva también ha sido de gran ayuda en la comprensión del cáncer. El crecimiento descontrolado de células anormales que invaden y destruyen los tejidos es, desde el punto de vista evolutivo, el resultado de un conflicto por la supervivencia entre el organismo y las células que lo componen. La selección natural ha favorecido el desarrollo en el organismo de mecanismos de detección y eliminación de células egoístas, por lo que el cáncer debe producirse cuando estos mecanismos del sistema inmunitario fallan. Por otra parte, también es cierto que los fallos ocurren con más frecuencia a partir de los 55 años y cuando se ha estado en contacto con agentes mutágenos (radiactividad, sustancias tóxicas industriales, plaguicidas, rayos ultravioleta…). Estos factores explican por qué nuestra sociedad tiene una incidencia tan alta de cáncer y el éxito relativo de los tratamientos, que atacan las células cancerígenas –y las sanas– pero no el conflicto entre células y organismo. Según la medicina evolutiva, el tratamiento más racional contra el cáncer debería pasar por un refuerzo del sistema inmunitario.
La importancia del entorno
Otra explicación de muchos problemas de salud es que el ser humano se ha extendido fuera de su entorno de adaptación evolutiva, un lugar que debió encontrarse en algún lugar de África y donde se alcanzó el mayor grado de armonía entre su fisiología y el ambiente. Por ejemplo, en un momento de la historia biológica humana, cuando la sal, las grasas y los dulces no estaban tan disponibles como ahora, se desarrolló un mecanismo fisiológico que producía un deseo intenso de consumir esas sustancias cuanto antes. Y así, en un corto espacio de tiempo, se ha desarrollado una sociedad que produce esos nutrientes en gran cantidad, pero el cuerpo no ha tenido tiempo de adaptarse debido a que los avances evolutivos son muy lentos. La consecuencia es que mucha gente engorda y sufre alteraciones cardiovasculares o diabetes. Esto quiere decir que estos problemas de salud y otros muchos que padecemos no tienen su raíz exclusiva en el cuerpo de las personas que los sufren, sino en el entorno físico y social que se han encontrado. El estilo de vida primitivo implicaba un constante movimiento en busca de comida. La menstruación comenzaba más tarde que actualmente, los niños nacían antes, se alimentaban con leche materna mucho más tiempo y la menopausia llegaba antes.
El radiólogo Boyd Eaton, de la Universidad Emory, en Estados Unidos, cree que tales cambios están detrás de la creciente incidencia del cáncer de pecho. Actualmente, las mujeres tienen el triple de ciclos menstruales que hace 10.000 años, y en cada uno el cuerpo es inundado con estrógeno, la hormona femenina que se ha relacionado con la formación de tumores. Cuanto más frecuentemente se exponen los pechos a las hormonas, mayores son las posibilidades de que se desarrolle la enfermedad.
Podemos decir que la medicina evolucionista está todavía en su infancia y que su influencia sobre el futuro de la medicina está por ver, pero ocurra lo que ocurra, está claro que ya ha abierto nuevos caminos de comprensión sobre la salud y la enfermedad. n
¿Selección al azar o diseño inteligente?
La importancia que la medicina evolutiva otorga a los mecanismos defensivos del cuerpo coincide con la orientación del tratamiento en las terapias naturales. Pero las teorías evolucionista y naturista se separan al explicar la causa última de la sabiduría corporal. Para los evolucionistas, los genes mutan y se combinan al azar, y en la lucha por la superviviencia selecciona a los individuos más adaptados. La medicina natural pertenece a la tradición vitalista, que cree en la existencia de fuerzas o principios que apoyan y orientan los procesos bioquímicos. En el mundo científico dominan las ideas evolucionistas, pero se están abriendo paso críticos que defienden la existencia de una inteligencia que guía la evolución así como los procesos vitales. Sólo así podría explicarse, según ellos, el nivel de complejidad alcanzado por los ecosistemas, los seres vivos o los órganos fisiológicos.
Antibióticos e ingeniería : genética contra evolución natural
-Si el entorno moldea el organismo, ¿cuál puede ser el efecto de la medicina dominante sobre la salud de la población? En los últimos 50 años, millones de personas en todo el mundo se han salvado de una muerte segura gracias a los antibióticos, que les han permitido superar infecciones. Se podría concluir que así se evita la selección natural de los más resistentes. Pero lo cierto es que en la evolución también desempeña un papel fundamental la colaboración entre individuos y salvar la vida del más débil forma parte del esfuerzo colectivo por sobrevivir. Quizá la actitud más sensata sea la defendida por la medicina naturista: el tratamiento debe apoyar los recursos autocurativos del cuerpo y sólo recurrir a otros medios si es necesario.
-Los genetistas confían demasiado en que el descubrimiento de los genes implicados en las enfermedades ayude a curarlas, según Randolph Nesse. Es posible localizar el gen que supuestamente causa una enfermedad y puede ser útil para evitar nacimientos de niños que lo tengan en su ADN o eliminarlo antes de la fecundación. Pero Ness subraya que no es posible conocer en todos los casos las funciones de un gen. Puede que un gen asociado a una enfermedad tenga alguna ventaja en una situación determinada. Antes de utilizar las nuevas tecnologías para eliminar genes, deberíamos considerar la posibilidad de que también ofrezcan algún beneficio.
-Obsesionarse con buscar en los genes el origen de todos los males puede ser tan poco realista como culpar al mal de ojo. Los genetistas lo hacen cuando olvidan que la expresión de los genes –la realización de su potencial– está condicionada por muchos factores, entre ellos las características del entorno en que se encuentra el individuo.
La lógica de los trastornos mentales
-¿Las enfermedades mentales pueden tener una explicación evolutiva? Randolph Nesse está convencido de que sí. Muchos psicólogos modernos creen que la salud psíquica se corresponde con la calma. Pero los síntomas emocionales pueden tener una función inmunitaria similar a la fiebre, pues las emociones son también fruto de la evolución biológica.
-El pánico es una respuesta ante una situación de peligro y es útil porque prepara el cuerpo para una acción repentina y enérgica. Sin embargo, el pánico se convierte en un trastorno cuando no hay una situación real que requiere tal respuesta.
-La ansiedad crónica hace que muchas personas malgasten su tiempo y energía intentando protegerse de peligros imaginarios. Ahora bien, un cierto grado de ansiedad es positivo porque estimula una prudencia muy sensata, tanto para el individuo como para su entorno más próximo.
-Algunas depresiones son obviamente el resultado de una patología cerebral, sin embargo, en determinadas situaciones, la acción más sabia consiste en no hacer nada. Paralelamente, se deben reconsiderar los recursos vitales internos y externos con que se cuenta para hacerle frente de una manera eficaz.
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Creo que las interpretaciones de las cosas tienen mil caras, y eso es bueno, pero tener opinión propia no es fácil. Me ha gustado el artículo, desde el tema en general, a las curiosidades, apuntes históricos, referencias…etc. Me quedo con un ejemplo a modo, no de crítica, sino de argumentar lo que te comento de la doble lectura (triple…) que tienen las cosas: La anemia. Entiendo lo que se comenta, y de hecho el detalle de lo de la malaria, asi lo estudié durante la carrera. Pero, de anemia, igual que de muchos ejemplos que se comentan, tb puedes morir, y forma parte de la selección natural, de la evolución de las especies, que el hombre tenga la parte de inteligencia que le permite desarrollar métodos para evitar su extinción. Para mi, lo más importante, es el USO RACIONAL E INDIVIUALIZADO de dichos métodos, pq estoy absolutamente de acuerdo en que en muchas ocasiones, el camino es no hacer nada, permitir que el cuerpo desarolle los mecanismos evolutivos para superarlo. Ahora bien, en la sociedad en la que vivimos, ésto es árdua tarea….preferimos soluciones rápidas e intervencionistas antes que soportar este tiempo
Licenciada en Medicina