Gorilas: crónica de una extinción

La ONU proclamó 2009 Año Internacional de los Gorilas, pero si nos quedamos sólo en las buenas intenciones, dentro de cinco años no quedará ni un solo ejemplar vivo. Texto: Esther Mira y Helena Migueiz. Foto: Proyecto Gran Simio

Cualquier forma de vida sobre la tierra merece ser respetada por su singularidad, pero parece lógico que los seres humanos sintiéramos una especial simpatía por las formas más semejantes a la nuestra. Sin embargo, a juzgar por la ferocidad con la que estamos aniquilando a los gorilas, se diría que lo que estamos haciendo es castigarlos por ser tan descaradamente parecidos a nosotros. Así es que, una vez más, Naciones Unidas ha tenido que intervenir con carácter de urgencia y declarar 2009 el Año Internacional de los Gorilas.

Ésta es solamente una de las medidas incluidas en el Plan de Acción que los estados miembros de Naciones Unidas acordaron en Roma el pasado mes de noviembre para proyectos de conservación y desarrollo en los hábitats naturales de estos animales. La novedad es que por primera vez se obliga a los gobiernos de África a implicarse. Todos estos acuerdos, sin embargo, no salvarán a los gorilas a menos que se detengan de forma inmediata las talas ilegales, la caza furtiva y el resto de amenazas de muerte con las que estamos acechando a nuestros primos evolutivos.

El hombre, su gran enemigo
El único depredador del gorila somos sus parientes más cercanos, los humanos, ya que la deforestación y la tala ilegal por parte de empresas multinacionales es el principal culpable de la pérdida de su hábitat. “Las concesiones forestales en las selvas tropicales se realizan sin respetar la biodiversidad y con absoluto desprecio por los derechos humanos y de la vida en general”, afirma Pedro Pozas, director ejecutivo del Proyecto Gran Simio en España. Otro grave peligro es la caza furtiva, una práctica ilegal alentada por el tráfico de especies y el incontrolado mercado negro africano.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ambas amenazas forman un combinado letal para estos grandes primates. La tala comercial de árboles y el aumento de la agricultura en las selvas y bosques de África central y oriental está dejando a los gorilas sin la protección del denso follaje de su hábitat natural, lo que los convierte en presa fácil para los furtivos. Éstos encuentran una rápida y lucrativa salida para el fruto de sus cacerías, no sólo en el consumo interno de su carne comercializada como delicia alimenticia entre las élites urbanas autóctonas, sino en el comercio ilegal mundial de especies y de órganos, especialmente manos, muy codiciadas como trofeos.

Los cazadores furtivos y el virus del Ébola, un tipo de fiebre hemorrágica que provoca la falla masiva de órganos, forman otra combinación devastadora. Los primeros se concentran en las zonas accesibles, mientras que el Ébola lo hace en las más remotas, generalmente dentro de parques nacionales y otras áreas protegidas de las selvas y bosques africanos. Este tándem ha provocado que poblaciones de grandes simios, como el gorila occidental, hayan descendido en casi un 60% en los últimos 15 años.

Según un estudio publicado por la revista Science en 2006, en países como la República Democrática del Congo, el virus del Ébola ha matado ya al 25% de los gorilas de la llanura africana y al 95% de los ejemplares del santuario de Lossi, una superficie de 320 km2 entre Gabón y República Democrática del Congo.

Hasta el momento, no hay cura contra este virus, aunque se ha demostrado que al menos cinco de las vacunas experimentales para humanos protegerían también a los simios. Pero al parecer nadie se muestra muy interesado en costear un programa de vacunación contra una enfermedad que hasta ahora sólo ataca a unos miles de refugiados y a los supervivientes de una especie en extinción.

En medio del conflicto
Los gorilas también han sido las víctimas más inocentes de las luchas armadas en la región africana de los Grandes Lagos. En la década de 1990, durante el genocidio de Ruanda, riadas de tutsis tuvieron que abandonar sus hogares y buscar refugio contra sus vecinos hutus en el Parque Nacional de Virunga. Los refugiados se vieron obligados a recoger leña del bosque nacional y también mataron gorilas en su propia lucha por la supervivencia. El parque nacional fue saqueado y, aunque los refugiados lo abandonaron en 1996, los vestigios del conflicto y la presencia de grupos armados en la zona han puesto freno a esfuerzos de conservación pioneros, como el Mountain Gorilla Project de Dian Fossey.

La iniciativa de esta zoóloga estadounidense, inmortalizada en la película Gorilas en la Niebla, fue la primera en llevar a Ruanda un turismo atraído por los gorilas y concienciar a las poblaciones locales sobre los beneficios económicos de proteger a estos grandes primates.

Centrado en la protección de los parques, el desarrollo turístico y la educación para la conservación, el proyecto de Fossey tuvo tanto éxito que el turismo se convirtió en la tercera fuente de ingresos en moneda extranjera de Ruanda, la caza furtiva disminuyó y el número de gorilas empezó a recuperarse. Pero a ella le costó la vida: fue asesinada en 1985 por las mismas mafias locales contra las que luchó.

Por otra parte, los proyectos de ecoturismo no están exentos de inconvenientes. Al parecer, los gorilas se han mostrado muy susceptibles a enfermedades humanas como la sarna, el sarampión y los parásitos intestinales, por lo que el contacto con las personas aumenta para ellos el riesgo de contagio. Por otra parte, en opinión de algunos expertos, la financiación de medidas más estrictas, como la aplicación de las leyes contra la caza ilegal y, particularmente, el trabajo de las patrullas que persiguen a los furtivos, se ha visto debilitada en los últimos años a favor de otros programas con mejor prensa, como el ecoturismo.

Su Año Internacional
Con motivo de la conmemoración del Año Internacional del Gorila, se están llevando a cabo muchas y variadas iniciativas en todo el mundo, aunque la mayoría continúa el trabajo iniciado por las organizaciones de conservación hace años. Escolares de todo el planeta se suman ahora a este esfuerzo global y organizan actividades para recaudar fondos con los que contribuir a la continuidad de la especie, mientras los zoológicos de muchas ciudades montan talleres de sensibilización sobre la causa. Pero, sin duda, la propuesta más atrevida fue la desarrollada por la Radio Televisión Checa hace un par de años, cuando decidió organizar una versión de Gran Hermano protagonizada por los gorilas del zoo de Praga, hoy ya famosos.

Uno de los proyectos con mayor impacto positivo ha sido el impulsado por Gorilla Organization (www.gorillas.org), que tiene como objetivo evitar la entrada ilegal de la población local a los parques nacionales de la República Democrática del Congo para recoger leña y carbón vegetal. Ésta es una práctica muy habitual entre miles de mujeres y niños que destruye los bosques y amenaza la supervivencia de los gorilas que habitan en ellos. Una de las formas de afrontar el problema ha sido instalar ecococinas para que las poblaciones locales no dependan tanto de los recursos forestales y mejorar así la vida de los gorilas y de las personas.

Los resultados ya se han hecho notar en el Parque Nacional de Virunga y en sus comunidades adyacentes. A principios de 2008 se puso en marcha un primer taller de producción de cocinas eficientes destinado a comunidades que carecen de electricidad y que viven del carbón y la leña y, desde entonces, éstas producen y venden sus propios hornos a un precio de tres dólares la unidad. Una parte de los beneficios se reinvierte en el proyecto para impartir talleres de sensibilización sobre la importancia de usar estufas eficientes y conservar así los hábitats de los gorilas de montaña. La meta de este año es llegar a producir unas mil ecococinas.

También el Proyecto Gran Simio ha empezado a financiar en RDC un programa para frenar la deforestación. En su caso se trata de la fabricación de máquinas para la obtención de briquetas, un combustible a partir de restos agrícolas tratados manualmente.

De cazados, a protegidos
Implicar a la población local en las tareas de conservación de los ejemplares de Gorila del río Cross, la subespecie más amenazada del mundo, es básico para la supervivencia de unos y otros. Con este enfoque trabaja la Wildlife Conservation Society (www.wcs.org) en las montañas de Mbe, en Nigeria, y en las de Mbulu, Takamanda y Bechati-Fossimondi, en Camerún. Allí se han delimitado zonas santuario en las que los miembros de la comunidad trabajan como ecoguardianes que monitorean constantemente a los gorilas. Esta iniciativa, que combina la conservación con el desarrollo rural, ha supuesto un medio de vida alternativo para los cazadores furtivos, que ahora participan en la elaboración de estrategias de protección.

Como apunta Pedro Pozas, desde Proyecto Gran Simio, “la implicación local en la protección de sus recursos, de su biodiversidad y de su riqueza natural es totalmente indispensable. No puede ir el blanco con su sabiduría a dar lecciones de protección sin contar con las gentes del lugar. Ése es, precisamente, el fallo de muchas de las ayudas que se están dando desde los países occidentales. Éstas se entregan al Gobierno, que casi nunca la hace llegar a las comunidades locales”.

Campañas educativas
Educación y actividades de sensibilización han contribuido en los últimos años –a menudo más que la ley– a una reducción significativa de la caza furtiva y del tráfico ilegal de gorilas, pero los esfuerzos deben continuar. En los límites entre los parques de Okwangwo, en Nigeria, y en Takamanda, en Camerún, WCS y la red de Parques Naturales de Nigeria y Camerún llevan a cabo una campaña educativa destinada a los cazadores locales y difundida masivamente en la radio y el cine. Ya se ha conseguido capacitar a más de 120 coordinadores que hoy trabajan en educación para la conservación.

En el Parque Nacional de Kahuzi-Biega, en la República Democrática del Congo, se ha puesto en marcha un programa similar con la implicación de las autoridades locales. La población participa en la organización de actividades y talleres destinados a aumentar la conciencia ecológica, así como en la creación de una reserva para acoger a los animales confiscados al tráfico ilegal de especies.

En Congo Brazaville, Proyecto Gran Simio y el Instituto Jane Goodall han sumado sus esfuerzos en una campaña de sensibilización difundida en vallas informativas en las principales avenidas de la ciudad, advirtiendo de que comerciar o matar un gorila es delito y está castigado por las leyes congolesas. La iniciativa, completada con charlas, teatro y proyecciones de vídeo en las aldeas, ha resultado todo un éxito. Prueba de ello es que desde el inicio de estas actividades no se ha detectado en los mercados venta de carne de simio ni se ha intervenido tráfico ilegal.

Talas ilegales y deforestación
Desde organizaciones como Proyecto Gran Simio se argumenta que de nada sirven los acuerdos internacionales si se quedan en nada. “Por mucha firma que se realice, si no se paran de forma inmediata las talas ilegales y la deforestación, las poblaciones de gorilas y de muchas otras especies se dirigen hacia una extinción anunciada. Esas firmas las realizan países occidentales con los responsables del gobierno de turno, normalmente corrupto y sin ningún tipo de control. Las multinacionales que causan esa deforestación se encuentran ubicadas en los mismos países que hipócritamente firman los acuerdos para la protección de las selvas vírgenes”, advierte Pedro Pozas.

El mejor camino para salvar al gorila y al resto de grandes simios es declarar todas las selvas del mundo Patrimonio de la Humanidad y otorgar las ayudas necesarias a los países afectados, pero bajo un estricto control de su uso. Como concluye Pozas, “África es el pecado de Europa. Eso quiere decir que los países occidentales son responsables de haber convertido el continente negro en lo que es: naciones en conflicto, gobiernos corruptos que se venden a las multinacionales occidentales, explotación de sus recursos sin crear industria local, expolio de su pescado tras agotar nuestros caladeros, bloqueo de la entrada de sus productos en el comercio internacional y una larga lista. Se debería establecer un control de estas multinacionales para evitar que sus garras destruyan lo poco que queda de ese continente donde sobreviven nuestros compañeros evolutivos. Una tierra donde nuestros ancestros comenzaron a caminar y donde comenzó la evolución humana”.

Los últimos de la especie

En la actualidad, los científicos reconocen la existencia de dos únicas especies de gorilas, con dos subespecies cada una. Hemos trazado el esquema de su localización y hemos recabado información sobre la población restante estimada.

Especie: gorila occidental (Gorilla gorillla)

Subespecies: gorilas de llanura (G. gorilla gorilla), la menos amenazada y la más frecuente en los zoológicos.

Localización: Gabón, Angola, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Camerún y Guinea Ecuatorial.

Población restante estimada: sobre los 94.000 ejemplares.

Gorilas del río Cross (G. gorilla diehli), la especie más amenazada.

Localización: habitan en una reducida región entre Camerún y Nigeria a lo largo del río que les da nombre.

Población restante estimada: entre 200 y 250 ejemplares.

Especie: gorila oriental (Gorilla beringei)

Subespecies: gorilas de montaña (G. beringei beringei), mundialmente conocidos por la película Gorilas en la Niebla sobre la vida de la zoóloga Dian Fossey.

Localización: República Democrática del Congo, Ruanda y Uganda.

Población restante estimada Unos 700 ejemplares.

Gorilas de las tierras bajas (G. beringei graueri)

Localización: se encuentra únicamente en las selvas del este de la República Democrática del Congo.

Población restante estimada Entre 3.000 y 5.000 ejemplares.

Ayúdalos con un clic

“Apadrina un simio”. Esta campaña invita a las compañías de telecomunicación a comprometerse con la preservación de la biodiversidad mediante el uso de teléfonos móviles que usan coltán reciclado, a través de los cuales los usuarios apadrinan un ejemplar de gran simio. La extracción de este mineral ha provocado un largo conflicto bélico en la República Democrática del Congo y ha acabado con la vida de cientos de gorilas. De momento, ninguna compañía telefónica ha querido sumarse a esta propuesta, que cuenta con el apoyo de Proyecto gran Simio en España. Más información en: www.simiomobile.com

Compra los ‘píxels’ de S.O.S Gorilla. Este proyecto, ideado por el informático español Héctor Prat con apoyo del Zoo de Barcelona, se ha creado para obtener donaciones destinadas a colaborar con la conservación de los gorilas. La idea es muy sencilla: puedes hacer una donación y ayudar a los primates comprando una porción de una fotografía de un gorila que se irá descubriendo a medida que sus píxeles sean adquiridos. El área comprada mostrará el nombre o bien un enlace a la página web del donante-comprador. El dinero recaudado se destinará a la asociación Berggorilla & Regenwald Direkthilfe. Más información en: www.sosgorilla.com/esp

Jesús Mosterín

En paz con nuestros hermanos

Los humanos compartimos más del 98% de nuestro ADN y casi todos nuestros genes con los chimpancés, nos recuerda el doctor Jesús Mosterín en su libro La Naturaleza Humana (Colección Austral. Espasa Calpe, 2008). “Acepté ser presidente de honor del Proyecto Gran Simio en España –declara este filósofo español– porque lo que está en peligro no es la biosfera o el planeta Tierra, que seguirán existiendo hasta que el sol los devore dentro de 4.000 millones de años. Tampoco corre peligro la vida sobre la Tierra, porque la mayoría de los organismos vivos son bacterias y éstas sobreviven a todo. Somos nosotros y las especies animales que más admiramos los que estamos en peligro.”

Mosterín apunta que, desde el punto de vista de la biosfera, quizás es una desgracia que los humanos existamos, pero el hecho es que ahora nosotros somos los guardianes del planeta. “Y podemos seguir haciendo las mayores barbaridades o vivir en paz y no en guerra con la Naturaleza. El problema es que ciertas manifestaciones de la cultura humana, como la ciencia y la técnica, han progresado mucho, mientras que otros aspectos, como la ética, se nos han atrofiado. Y al final tenemos una especie de australopiteco rabioso montado en un Porche de última generación a 300 Kilómetros por hora hacia su autodestrucción”… Y la de sus semejantes.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=2885

Escrito por Redacción el sep 21 2009. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

1 Comentario por “Gorilas: crónica de una extinción”

  1. Patricio Berríos Etchegaray

    El virus ébola un filovirus increiblemente mortal para los gorilas y chimpancés, y también para el hombre, es transmitido por murciélagos ali gual que el virus hendra de los equinos, y el virus Nipah de los porcinos. Todos ellos zoonosis.

    No existen vacunas para las enfermedades que ellos producen!

    Son enfermedades emergentes que reemergen como es el caso del virus Hendra que meses atrá volvió afectando a equinos y humanos.

    Los virus van y vienen. Algunos se quedan. son impredecibles…y tendremos que acostumbrarnos e estas emergencias!

    Tal es el caso de la rabia que en Chile es endémica pero con escasa presentaciones en humanos y perros. En el país el virus rábico está aposentado en los murciélagos Tadarida brasiliensis y otros!

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