Energía oscura
Hoy empiezo a leer el periódico por la página 36. He decidido saltarme de golpe –en un gesto de pequeña rebeldía– las noticias sobre el trágico transcurso de las guerras de Afganistán e Irak, las dificultades de Obama ante los ultraconservadores, las quinielas sobre cuánto durará la crisis y el culebrón de la corrupción en la política española. Me voy directamente a la entrevista que publican del premio Nobel de Física George F. Smoot. Sus palabras me alejan de la esperpéntica cotidianidad y me elevan –literalmente– al cielo.
Por Montse Cano, directora de ‘Integral’
Smoot explica los últimos descubrimientos en cosmología: parece ser que el universo es plano y está compuesto de materia corriente, materia oscura y, en su mayoría, de energía oscura. De inmediato me subyuga el nuevo nombre con el que los científicos han bautizado a todo eso que todavía desconocen: “energía oscura”.
Pero “¡ay, mísero de mí y, ay, infelice!”: la magia de las estrellas y el Cosmos se acaba en cuanto paso la página del periódico y me encuentro, ¡cómo no!, con otra inevitable noticia sobre la peligrosidad de la gripe A. Y, para variar, al redactor se le va la mano en el titular: “Una neumonía nunca vista”. Eso sí, la noticia, en su última línea, acaba explicando que, de todos los contagiados, sólo el 0,09% han tenido que ser ingresados. Gracias por la precisión; ya me quedo más tranquila, aunque, eso sí, he tenido que leer hasta el final.
Medios de comunicación, multinacionales farmacéuticas, políticos y organismos sanitarios internacionales… todos parecen haber perdido el sentido común con este tema. Juntos, sí que han conseguido crear una verdadera energía oscura. Han logrado amedrentar a todo el mundo y gastar una abrumadora cantidad de dinero público en unas vacunas que plantean serias dudas sobre su seguridad a la mayoría de los ciudadanos.
Y, todo eso, ¿por qué? ¿Por una enfermedad que, como la malaria, mata a 3.000 niños al día y a un millón de personas cada año? Pues no. Se trata –dicen– de una gripe que cursa como una gripe estacional, sólo que es más contagiosa.
Entonces, si de momento el 98% de los infectados padece las molestias habituales de una gripe, ¿no deberíamos tratarla con la tranquilidad y resignación con la que lo hacemos cada año?
Desde Integral hemos pedido la opinión de dos médicos naturistas de gran experiencia y hemos elaborado un artículo para que el lector sepa cómo enfrentarse a una gripe –a ésta y a cualquier otra que tenga síntomas similares, sea nueva o no, y siempre que no haya complicaciones– con tratamientos naturales, ya que ni las vacunas ni los antivirales están exentos de efectos secundarios indeseados.
Estamos convencidos de que el sentido común de la gente se impondrá a toda la codicia, estupidez e inmoralidad de los componentes de la energía oscura en la Tierra.



Sumario n.369