350, el número que salvará el planeta

Una poderosa campaña civil, con el 350 como eslogan, se llevará a cabo el 24 de octubre en todo el mundo, y cualquiera de nosotros puede apuntarse. ¡Juntos, podemos!

Texto: Rafael Carrasco

En marzo de 2008, el investigador de la NASA James Hansen y otros ocho colegas dejaron sin aliento al mundo científico al publicar un estudio según el cual, la concentración de CO2 en la atmósfera hace 20 años que sobrepasó el límite de seguridad.

El documento afirmaba que las emisiones de CO2 provenientes de la quema de combustibles fósiles y las originadas por los usos del suelo y silvicultura deben reducirse drásticamente en los próximos 20 o 25 años. Esto significa una verdadera revolución productiva o un cataclismo económico, según se mire, por lo que es lógico que asuste a cualquier político. Ahora bien, la sociedad tiene derecho a exigirlo por su propia seguridad.

“La tarea es hercúlea, pero posible cuando se compara con los esfuerzos hechos en la Segunda Guerra Mundial. Si la humanidad quiere preservar un planeta similar a aquél en el que la civilización se ha desarrollado –explicaba el resumen del informe–, las evidencias paleoclimáticas y el cambio climático en curso sugieren que el CO2 debe pasar de los actuales 385 ppm (partes por millón) a un máximo de 350 ppm”. En las conclusiones del informe Hansen se lee también que “continuar con el crecimiento de la emisiones sólo otra década, prácticamente elimina la posibilidad de retorno a corto plazo a la composición de la atmósfera sin sobrepasar los límites de efectos catastróficos”.

La coordinación, crucial

El ambientalista Bill McKibben no es de los que se deja amedrentar por los vientos apocalípticos que parecen soplar cada vez que se habla del clima. Autor de numerosos libros sobre la crisis ecológica, pensó que éste era el mejor momento para pasar a la acción e ideó hace un par de años una campaña a nivel planetario que confluye el próximo 24 de octubre, bautizado ya como Día de Acción Climática. Esto implica un gran número de actos en torno a ese límite de seguridad (350) al que debe tender desde ya la humanidad. Pero, ¿por qué ese día precisamente?

Como anticipa el escritor norteamericano, “la coordinación del tiempo es crucial en este caso. Contamos con un margen muy estrecho de tiempo en el que debemos tener la mayor influencia posible. Si lo hacemos demasiado pronto, seremos irrelevantes y si lo hacemos demasiado tarde, habremos perdido la oportunidad de lograr un verdadero impacto. Nuestra mejor oportunidad es a finales de octubre, justo antes de que los países que asistan a las negociaciones sobre el clima de las Naciones Unidas decidan su veredicto final(…) Si contamos con creativas acciones en todo el mundo y fotografías de las mismas en internet, en los medios de comunicación y en las mesas de los políticos, cambiaremos la visión de estos negociadores sobre su poder para cambiar las cosas justo antes de que tomen importantes decisiones sobre el tratado de las Naciones Unidas”.

Y cómo va a decirle el mundo a los políticos que queremos volver a la zona de seguridad climática? Pues a través de diferentes actos a lo largo y ancho del planeta que atraigan la atención pública sobre el tema.

El mundo se mueve

En la ciudad estadounidense de San Francisco Adam Taylor ha organizado una carrera ciclista de 350 kilómetros desde Arcata hasta la ciudad del norte de California, carrera que terminará en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: el puente Golden Gate. La bicicleta será también la gran protagonista en la capital israelí, Tel Aviv, donde se celebrará una marcha de 35 kilómetros para demostrar que hay alternativas de movilidad no contaminantes.

En la ciudad más contaminada del mundo, Ciudad de México, Azucena Domínguez y los habitantes del barrio de Nezahualcoyotl llevarán a cabo la plantación de 350 árboles frutales. Éstos servirán para absorber venenos atmosféricos, pero también para que los ciudadanos puedan comer los frutos de los árboles plantados y comprobar de forma clara los beneficios de luchar contra el cambio climático y la contaminación.

En la capital colombiana, Bogotá, se han organizado 350 charlas informales en varias estaciones del sistema de transportes Transmilenio y a bordo de sus autobuses. Este sistema fue el primer proyecto de transporte presentado como Mecanismo de Desarrollo Limpio a Naciones Unidas dentro del Protocolo de Kioto y tiene un valor simbólico. Como recuerda el impulsor de la acción para el 24 de octubre, Adrien Brunetti, “los jóvenes colombianos se han reunido desde hace años para crear una conciencia sobre el cambio climático entre la sociedad civil y fue así como se nos ocurrió la idea de charlar sobre el cambio climático en espacios públicos”. Más al norte, en la ciudad canadiense de Vancouver, concretamente en la Biblioteca Pública Central, se pretende levantar un muro de tres o cuatro metros de altura pintado en grandes caracteres con el número 350 y del que sobresaldrán 350 manos de diferentes colores o con el mismo número. “El muro –explica Alejandro Zuluaga, su organizador– se puede construir de madera o plástico, aunque tengo que investigar para encontrar materiales más sostenibles”.

En plazas de las cuatro principales ciudades de Flandes –Gante, Amberes, Lovaina y la capital, Bruselas– se van a organizar Smart Mobs o, lo que es lo mismo, multitudes inteligentes. La idea es hacer una representación en la que las personas caerán al suelo, aparentemente muertas, y, en ese momento, alzarán unas pancartas. En algunas se preguntará: “¿Cuántas personas tienen que morir antes de actuar sobre el cambio climático” y otras tendrán escrito el número 350.

Incluso en la reconstruida ciudad bosnia de Tuzla, seis institutos de Educación Secundaria saldrán a la plaza de Soni Trg con imaginativas actividades reclamando medidas contra la contaminación y el cambio climático. “Más detalles sobre el evento –explican los organizadores– se darán cuando aseguremos un apoyo económico por parte de los patrocinadores o de instituciones públicas”. No hay que olvidar que esta ciudad, no hace tanto asediada por las bombas serbias, se encuentra en plena reconstrucción y la pobreza posbélica se percibe aún por todas partes.

“Al final –explica la propia página web de la iniciativa, una de las más visitadas del mundo en la actualidad–, todos subiremos las fotos de nuestros eventos a 350.org y enviaremos las imágenes al mundo. Esta cascada de fotografías hará que el cambio climático se establezca en el debate público y que nuestros líderes sean responsables ante los ciudadanos unidos de todo el mundo.”

Cómo participar en España

Manuel Vílchez, colaborador de Integral, comunicador ambiental y miembro de la empresa AlSol, va a repartir 350 raciones de paella hechas con cocinas solares parabólicas y, por tanto, sin más emisiones que los deseables olores del plato español más conocido en el mundo. “La idea –explica– es que se preparen 350 raciones de paella distribuidas en todo el estado con el ideal de 20 localizaciones distintas”. Al final, las paellas del 350 acabarán con una foto que forme de algún modo el número mágico. Si alguno de nuestros lectores dispone de cocina solar de gran tamaño y está interesado en organizar ese sábado 24 de octubre alguna de esas 20 paellas solares para unas 18 personas, puede entrar en la web de la empresa AlSol (www.alsol.es) y ponerse en contacto con Manuel Vílchez para coordinar la acción y sus resultados.

También en Barcelona, un grupo de personas ligadas a la Schumacher Society, una sociedad inglesa que promueve economías locales fuertes y en la que participa el propio Bill McKibben, está organizando una peculiar protesta a la que se espera que acudan cientos de personas. “Nuestra idea –explica Claudia Caponi, impulsora de la iniciativa– consiste en reunir a 350 personas que no puedan hablar: mujeres embarazadas –el hijo que llevan dentro heredará este mundo tal como se lo hemos dejado o peor–, niños, animales domésticos; seres que no pueden quejarse por las consecuencias que esta economía desenfrenada tiene sobre el medio ambiente, pero que sin embargo sufren sus consecuencias. Será una protesta silenciosa para concienciar al mundo y, especialmente, a los que nos rigen por el futuro que nos espera, especialmente a los niños (…) El 350 sería el número ideal de personas, pero si no se pudiera llegar a este número, lo importante es tener una presencia, reunir a un grupo de gente y, sobre todo, llamar la atención de los medios. Quizás barrigas de embarazadas con el número 350”. Naturalmente, se admiten propuestas al respecto, por ejemplo, escribiendo a la dirección de correo electrónico claudia.caponi@reflexmarine.com.

En realidad, cualquier iniciativa que muestre de algún modo el número mágico que queremos inculcar en la mente de los dirigentes mundiales puede valer. Y no hace falta que alguien la haya puesto ya en marcha. Cualquiera de nosotros puede inventar una, por modesta que sea.

La última oportunidad

La presión social puede ser decisiva para alcanzar en Copenhague un acuerdo mucho más ambicioso y honesto de lo que ha sido Kioto para el periodo 1998-2011. Porque muchas cosas han cambiado en los últimos dos años que avalan el optimismo. Las evidencias científicas son ya apabullantes y cada vez son más los líderes e instituciones que reconocen la gravedad de la situación y la necesidad de medidas drásticas sin más pérdida de tiempo. Por ejemplo, la Comisión Europea, sin ser la mejor ni la más progresista que hemos tenido, viene advirtiendo desde hace meses de que el calentamiento global puede ser más devastador de lo que se suponía y propone a las demás potencias del mundo recortes de emisión más severos y, si es necesario, costosos. “Ésta es casi seguramente la última oportunidad de mantener el clima bajo control antes de que traspase el punto de no retorno”, explicaba ya en enero el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas.

La propuesta actual de la Comisión consiste en que las naciones industrializadas recorten antes de 2020 sus emisiones un 30% por debajo de los niveles de 1990, pero reconoce que, según la actual evidencia científica, éstas tendrán que estabilizarse a niveles más bajos de lo que previamente se había supuesto, posiblemente en 350 ppm.

“Es imprescindible asegurar un resultado ambicioso en Copenhague que deje la puerta abierta para un nivel de estabilización más bajo”, propone el comisario griego.

Una nota de esperanza

En otras ocasiones, los acuerdos finales de las cumbres climáticas apenas recogían la mitad de lo que Europa traía bajo el brazo. La negativa de Estados Unidos a asumir compromiso alguno, por un lado, y la postura tibia de Japón, Rusia, Canadá o Australia, por otro, llevaban a un callejón sin salida. Esta vez, hay esperanzas de que la delegación norteamericana venga con propuestas realmente ambiciosas, por lo que las otras potencias incumplidoras no podrán ya disimular tan fácilmente su falta de solidaridad.

Juan Verde es un empresario canario que ha visto de cerca este cambio en la historia de la humanidad. Desde su privilegiada osición –Asesora al presidente Obama en temas energéticos y representa el Proyecto Cambio Climático de Al Gore–, se atreve a predecir que “estamos ante una revolución verde sin marcha atrás; la tercera revolución económica después de la revolución industrial del XIX y la revolución tecnológica del XX (…) Estados Unidos ha sido el principal problema de Kioto, pero el año 2009 ha cambiado totalmente esto. El nuevo presidente lidera ahora a su sociedad y a los demás gobiernos en la lucha contra el cambio climático. Obama habla de “crisis perfecta” cuando se refiere a esta situación de crisis económica y crisis climática que supone grandes oportunidades”. De hecho, el Proyecto Apolo de la Administración Obama ya es el mayor gasto público de la historia de Estados Unidos y su objetivo es implantar en el país que más contamina la atmósfera un nuevo modelo energético que le permitirá pasar del 7% actual de energía renovable sobre el consumo energético total al 51% en 2050”.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=3176

Escrito por Redacción el oct 22 2009. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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