Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España
“La gran revolución es considerar la pobreza como una violación de los derechos humanos que tiene responsables”.
Veinticinco años de trayectoria personal luchando por los derechos humanos dan para sentir algo de rabia y atreverse a ponerle palabras y franqueza a la experiencia. Esto es lo que ha hecho Esteban Beltrán, quien durante los últimos cinco años ha combinado su responsabilidad al frente de la sección española de Amnistía Internacional con la redacción de su libro Derechos torcidos. Antes de ocupar su actual despacho, este madrileño fue investigador de violaciones de los derechos humanos en Guatemala, Ecuador y Costa Rica.
El último informe de Amnistía Internacional sobre los derechos humanos en el mundo es preocupante. ¿Por dónde empezamos?
Este informe refleja varios mensajes importantes. El primero es que la actual crisis económica es una crisis de derechos humanos. Según el Banco Mundial va a haber 53 millones más de pobres en el mundo y entre 20 y 50 millones de personas que van a perder su empleo. Esto significa que mucha gente no va a tener acceso a una atención sanitaria, a la educación primaria ni a una vivienda digna. Amnistía hace un llamamiento al G-20, China y Estados Unidos para que enfrenten esta crisis desde el punto de vista de los derechos humanos. Además, teniendo en cuenta este panorama y que hay 200 millones de trabajadores inmigrantes en todo el mundo, es probable que aumenten los ataques racistas y xenófobos. El informe también alerta sobre algunos conflictos armados importantes: Afganistán, donde la población ha vivido su peor año en la última década; Gaza, la mayor cárcel del mundo, con un millón y medio de personas, de las que un 80% vive de la ayuda internacional y sin acceso a sus derechos, y con Israel cometiendo crímenes de guerra. Otro tema es la tortura, que sigue siendo práctica habitual en un centenar de países. Las buenas noticias tienen que ver con la pena de muerte, abolida ya en 137 países, y el avance de la justicia internacional. Cada vez hay más ex dictadores o ex presidentes en arresto domiciliario o en prisión por vulneración de los derechos humanos, aunque en España se ha producido un retroceso en este ámbito, ya que PSOE y PP han restringido la justicia universal.
¿Qué lugar ocupa nuestro país en el mapa de los derechos?
España tiene dificultades en materia de derechos humanos y presenta un paisaje muy inseguro en esta materia. Siguen siendo una amenaza los crímenes de ETA, pues amplios sectores de la población viven aún amenazados o intimidados. Por otro lado, vivimos un momento en que la tortura y los malos tratos no se reconocen como problema, pese a serlo y serio, especialmente en el ámbito de la inmigración, pero también en la lucha antiterrorista. Recordemos que existen agujeros negros, como el régimen de incomunicación que permite mantener así a una persona hasta 15 días. Además, seguimos teniendo problemas con el racismo y no estamos preparados para combatirlo, pues somos uno de los pocos países europeos que no documenta los episodios racistas que suceden en su territorio. En 2005, mientras Gran Bretaña informaba a la Agencia Europea de Derechos Fundamentales de 55.000 incidentes racistas, en España se reconocían sólo diez. Otra cuestión es que el país que pidió la extradición de Pinochet es incapaz de apoyar el derecho a la verdad, reparación y justicia para las víctimas de la Guerra Civil. ¡Es un escándalo! No conozco ni un solo país en el que las víctimas de desapariciones extrajudiciales sean, además, las que tienen que exhumar los cadáveres de sus familiares. Y aquí lo hacen ellas sin que haya un fiscal, un juez o un policía. Los avances positivos en España en los últimos años tienen que ver con la Ley Integral de Violencia de Género y con el reconocimiento a las parejas homosexuales.
¿Es igual de frágil la Unión Europea?
Hay elementos comunes, como la política de inmigración, que es inútil e inmoral porque lo único que hace es decir que va a retener a la gente en las fronteras, mientras éstas se van desplazando; primero, Marruecos, luego, Senegal y dentro de poco, Suráfrica. ¡Y los africanos siguen llegando! La política europea de inmigración es violatoria de los derechos humanos y ha convertido el derecho al asilo en una especie de lince ibérico en peligro de extinción. Hay otras políticas europeas positivas, como la lucha contra la pena de muerte, pero en el caso de la inmigración el consenso comunitario es un auténtico desastre para los derechos.
¿Hay un aumento de la represión en todo el mundo?
Las decisiones de los políticos que generan pobreza no sólo significan que no haya atención sanitaria, ni educación, ni vivienda para todos, sino también restricciones a la libertad de expresión. Uno de los grandes avances de la humanidad en los últimos años ha sido la sociedad civil; la gente organizada en sindicatos, ONG y asociaciones en defensa de los derechos humanos. Esto, que ha sido una manera de ponerle freno a los abusos del poder, es lo que ahora se está reprimiendo. En Latinoamérica, por ejemplo, se reprime a las asociaciones de derechos ambientalistas por oponerse a la tala de árboles. Colombia es el país del mundo que más sindicalistas mata por año, y en Rusia se les acusa de terroristas y de estar vinculados con los chechenos. Eso por no hablar de China, donde las restricciones a la libertad de expresión forman parte del paisaje. Toda esta sociedad civil independiente que denuncia y frena el abuso de poder es sometida a acoso en muchas partes del mundo.
El mundo necesita dignidad. ¿Es una llamada al activismo social?
A lo largo de la historia, los liderazgos sólo se han logrado a empujones de la gente. Afortunadamente, hoy tenemos dos elementos que permiten esto. De un lado está la sociedad de la información, internet, que permite una capacidad de movilización y de presión extraordinarias. Los medios de comunicación han dejado de ser los intermediarios entre la gente y el poder. Recientemente, gracias a la presión en la red, Amnistía logró que seis niños pudieran salir de Gaza para ser atendidos y no murieran. Un segundo elemento es que la gente está mucho más organizada que hace 30 o 40 años, por ello también se quiere golpear más. La suma de la rapidez de la información y la capacidad de organización de la gente puede traer grandes cambios.
¿Como cuáles?
La pobreza no puede seguir secuestrada por la economía. ¿Sólo yo me asombro de que, con las cifras de personas que mueren cada año o que viven en la pobreza, nunca haya comparecido nadie ante un tribunal? Ésta es una cuestión de derechos humanos, no de economía. Esto significa que existen responsables directos. Cuando el Gobierno de Zimbabue utiliza los cereales para matar de hambre a la oposición política, eso es una violación de derechos humanos. Cuando una empresa como Shell, en el delta del Níger, contamina 31.000 km2 y deja sin alimento a millones de personas, esto es una violación de derechos humanos y alguien tiene que pagar por ello. Cuando el Gobierno de Israel destruye 3.500 viviendas de palestinos, eso es una violación de derechos humanos. Yo creo que la gran movilización es considerar que de la misma forma que hace años peleamos para que la tortura fuese prohibida a nivel internacional y lo logramos, hoy hay que sacar a la pobreza del ámbito técnico de la economía y llevarla al terreno de los derechos humanos para que la gente se pueda defender. Ése es el comienzo del cambio.
¿Cómo se logra eso?
Haciendo que estos derechos sean reconocidos en todas las constituciones y leyes. Que la vivienda digna, por ejemplo, sea un derecho fundamental y que los responsables de las políticas que dejan a millones de personas en el hambre sean puestos ante la justicia. ¿Cuándo se produjo un gran cambio a este nivel y la gente se dio cuenta de que no hablábamos de idealismos? Cuando Pinochet fue detenido en Londres por orden de un juez español por crímenes cometidos en Chile. Los Objetivos del Milenio, en nuestra opinión, son muy incompletos porque no se van a cumplir y porque nadie va a pagar por ello, salvo la gente que pasa hambre. La gran revolución es considerar que la pobreza es como la tortura, una violación de los derechos humanos muy seria que tiene responsables. Ligar la pobreza a la economía es totalmente insuficiente. Hoy hay más pobres que hace 11 años a pesar de haber logrado un crecimiento económico.
¿Serán compatibles la sostenibilidad económica y el respeto a los derechos humanos?
No pedimos un cambio de sistema. Cuando combatimos contra la pena de muerte o la tortura, no combatimos contra un sistema, simplemente decimos que es algo insoportable. Ahora hay que hacer que también lo sea que los niños mueran de hambre, que la gente viva en las ruinas de su casa durante años o que las niñas no puedan acceder a la escuela en toda su vida. Esto es, simplemente, insoportable. Y necesitamos el apoyo de mucha gente para que se nos oiga. La pobreza es una violación de derechos humanos; eso es lo importante. Luego ya veremos qué medidas tomamos, pero, primero, obliguemos a nuestros gobiernos a cambiar eso.
Su libro ‘Derechos torcidos’ está escrito desde la rabia. ¿Por qué?
Es un libro que he escrito a título personal, no como portavoz de Amnistía. En él intento desmontar algunos tópicos sobre la política, la pobreza y los derechos humanos. He escrito mensajes muy básicos, como que la pobreza debe ser abolida por ley o que los políticos no deben hacer siempre lo que les pide la gente porque eso podría ser muy peligroso. Lo vimos, por ejemplo, cuando Brasil decidió que las armas podían estar en manos de la gente, provocando así 6.000 muertos más cada año. O también cuando se analiza el lenguaje de George Bush, cuando llama a los desaparecidos “prisioneros fantasma”. Las palabras matan y yo he escrito durante cinco años desde la rabia, pero también desde el rigor para ser capaz de vomitar todo esto.
¿Se ha quedado a gusto?
Sí. Lo publiqué, lo ha leído mucha gente y ha suscitado algún que otro debate interesante, como el del tópico de que la Transición española fue modélica, cuando no lo fue. También otros más recientes, como lo buenas que son las ONG, cuando no es así, y sobre las dudosas bondades de la responsabilidad social empresarial. En fin, me he metido en cuatro o cinco charcos importantes (risas).
Por Esther Mira
URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=3251













.”No nos consta ninguna razón por la que el detenido haya sido enviado a las instalaciones de Guantánamo”. “Lo hemos evaluado como un niño soldado al que los talibanes obligaron a alistarse en sus tropas”. “No es miembro de Al Qaeda ni un líder talibán. No supone una amenaza para los intereses de EE UU y de sus aliados”. Estas son frases escritas por el alto mando militar de Guantánamo. Se refieren a algunos de los 14 menores de edad o a los mayores de 65 años que han pasado por la base militar estadounidense en la isla de Cuba durante los últimos nueve años.
Este tipo de fallos clamorosos no afecta solo a los reclusos más jóvenes y a los mayores, pero sí son muchos más abundantes que entre el resto de los presos. Se trata además de errores cometidos con uno de los colectivos más sensibles dentro del penal. La estancia de menores -en una cárcel que EE UU abrió y mantiene casi una década después al margen de la legalidad- ha provocado las protestas recurrentes de asociaciones de derechos humanos y abogados penalistas durante estos años.
Los papeles de Guantánamo, a los que EL PAÍS ha tenido acceso a través de Wikileaks, permiten valorar por primera vez el nivel de riesgo y el valor informativo que los propios mandos militares confieren a estos reclusos. Y es difícil encontrar un resultado más demoledor. Porque de la lectura de las fichas personales de los detenidos se deduce que EE UU no creyó seriamente en la culpabilidad o amenaza de casi el 60%. Pero este porcentaje entre los menores es todavía mayor: los interrogadores solo atribuían un riesgo “alto” -es decir, consideraban “probable” que supusieran una amenaza real- a cuatro de los 14 menores.
Más demoledoras para el Gobierno estadounidense son aún los datos sobre los niños reclusos capaces de aportar información valiosa para ganar la “guerra contra el terror” que inició el presidente George W. Bush tras los ataques terroristas del 11-S. Porque los impulsores de Guantánamo siempre han justificado la necesidad de crear el presidio por el valor de la información que pensaban obtener. Y entre los menores de 18 años solo hay uno al que las propias autoridades de la base atribuyen un alto valor para sus servicios de inteligencia. Se trata del canadiense Omar Ahmed Jader, hijo de un lugarteniente de Osama Bin Laden, el único de los más jóvenes de Guantánamo que hoy sigue en la base militar. Hay cinco casos en los que el redactor del documento reconoce que la inteligencia de EE UU no puede extraer ninguna información de la persona en cuestión. Los otros se dividen entre siete con valor “bajo”, y dos con “medio”.
Es difícil cuantificar el número exacto de niños y adolescentes que han pasado por Guantánamo. Porque además de estos 14 reclusos que tenían menos de 18 años al entrar en el penal (cuatro de ellos, con 15 o menos), otra decena estaba a punto de cumplir la mayoría de edad o lo acababa de hacer. Es el caso del saudí Amir Jan, que celebró su decimoctavo cumpleaños dos semanas después de llegar a Guantánamo, y al que se acusa de haber formado parte del movimiento Hebzi Islami, del señor de la guerra afgano Gulbudin Hekmatiar. Según su ficha, a finales de 2002 se ofreció a participar en un trabajo que implicaba “matar a americanos”.
La peor parte, para los afganos
En el reparto de las injusticias, son los afganos los que se llevan la peor parte. Solo uno de los siete tenía riesgo alto. Entre las historias personales con las que empieza cada documento, están las del niño de 14 años que se ofreció a trabajar como albañil y acabó enrolado a la fuerza por un grupo de talibanes, de donde pasó a manos de los estadounidenses; o el afgano que trabajaba para un señor de la guerra haciendo trabajos manuales y que cuando llegaron los americanos no creyó necesario abandonar el campamento donde vivía. Fue arrestado y llevado a Guantánamo. Los militares suelen zanjar estos casos con una recomendación de dejar libre al preso o trasladarlo a otro país. Todos los menores ingresaron en la prisión entre 2002 y 2003, y la mayoría salió en torno a 2006, aunque algunos traslados se retrasaron hasta 2009. Como media, permanecieron tres años y medio en el penal.
Pese al lenguaje funcionarial que emplean los redactores de los informes, a veces dejan entrever algo de compasión. Como en la ficha de Naqib Ullá, un afgano que entró en Guantánamo a los 14 o 15 años. “Es un niño soldado que fue reclutado a la fuerza por los talibanes. Pese a que puede tener aún algún valor para nuestros servicios de inteligencia, la información de la que dispone no es tan importante como la necesidad de sacar al joven de su ambiente actual y darle la oportunidad para que crezca fuera del extremismo radical”, dice el general Geoffrey Miller en un documento.
Junto a las injusticias flagrantes, aparecen también otras historias en las que se retrata a los reclusos como verdaderos yihadistas pese a su corta edad. Yusef Modaray pasó de vender fruta en la calle a luchar durante varios meses en el frente afgano al lado de los talibanes. Desde la cárcel, Modaray mandó una carta a su familia en la que expresaba su deseo de convertirse en un mártir. También defendía en webs islamistas “matar a todos los ulemas suníes que se alíen con los americanos y a todos los satánicos ayatolás entre los chiíes”, según una fuente indeterminada que cita el informe secreto.
Estimado Esteban:
Como dia a dia estoy mas concienciado desde una perspectiva holistica de los problemas sobrre derechos humanos y especialmente a través de los dos últimos que me mandaste en cuantro a la relación vulneración de derechos humanos en el ámbito del derecho penal internacional y su conexion con la política y servicios secretos, adjunto este artículo de uno de los mejores periodistas de nuestro pais, esperando que sirva de reflexion.
Guantanamera trágica
LLUÍS BASSETS 28/04/2011
Es una vieja música, conocida por todos. Pero la letra que ahora llega no puede ser más triste y trágica. Aquí se nos dan detalles de cómo es el infierno y cómo son las vidas de los condenados. Este es el cuadro donde desfilan las figuras de la culpa y la inocencia, las variaciones del horror y la locura, como en una tela del Bosco o en el infierno de Dante. Creíamos que lo sabíamos todo de Guantánamo, el campo de internamiento sin juicio por donde han pasado 779 presos sospechosos de terrorismo. Pero esta vieja canción de nuevo entonada siempre nos descubre un nuevo detalle del horror dentro de la acumulación de horrores.
230 reclusos de Guantánamo delataron a sus compañeros
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Dos historias se entrelazan, la de Bush y su legado radiactivo, y la de Obama y sus promesas traicionadas
Los arquitectos del infierno jurídico construido después del 11 de septiembre de 2001 nos vendieron en su día que no había forma divina ni humana de combatir el nuevo terrorismo de estos combatientes ilegales sin Estado si no era a través de un sistema que superara las limitaciones del garantismo judicial estadounidense y del derecho internacional, fundamentalmente de las Convenciones de Ginebra sobre prisioneros de guerra. Se trataba de crear, fuera de todo control, unos limbos territoriales donde el derecho quedara en suspensión y se pudiera interrogar y detener indefinidamente a los sospechosos, clasificados como “combatientes enemigos ilegales”.
Ahora se ha visto que la realidad es más sencilla y a la vez perversa, fruto de una mezcla diabólica de estupidez y maldad en sus proporciones adecuadas, y que todo este montaje era una mentira más de la sarta de mentiras inventadas por la Administración de Bush, al igual que las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Husein, porque lo único que interesaba era explotar informativamente a los reclusos, aunque fueran inocentes, convertirles en delatores aunque no supieran nada, para extraer datos sobre Al Qaeda y su máximo dirigente, cosa que no se conseguiría meramente deteniendo a los sospechosos de terrorismo, sino a cualquiera que pudiera poseer informaciones teóricamente valiosas sobre la red terrorista y sobre Bin Laden.
Hay que leer una a una las fichas. No hay que quedarse únicamente en lo que dicen estos textos redactados bajo la presidencia de George W. Bush, sino recordar que debe tener razón la actual Administración de Barack Obama cuando dice que no están actualizadas. Como debe tenerla el director de Reprieve (una organización que milita contra la pena de muerte), el abogado Clive Stafford Smith, cuando dice que la realidad es cien veces peor.
Hay que meditar sobre cada una de las 700 vidas quebradas, la del pequeño ladrón y traficante de droga y la del jefe terrorista acreditado; la del anciano de 89 años con demencia senil y la del niño albañil de 14 años reclutado a la fuerza por los talibanes. Y así hasta 700 vidas rotas; los 83 presos que no representaban riesgo alguno para la seguridad de Estados Unidos, y los 77 que muy improbablemente pudieran representarla; los culpables domesticados por la reclusión y los inocentes enloquecidos y ahora peligrosos.
La tragedia de Guantánamo versa sobre dos historias entrelazadas. La del legado radiactivo de un presidente que arrastró a su país hasta la construcción de este infierno en la tierra. Y la del presidente que no pudo ni supo estar a la altura de las esperanzas que en él se depositaban ni del desafío que le planteaba el surgimiento de un mundo distinto. El primero, Bush, ahora se lava las manos y se permite incluso manifestarse a favor de su cierre. El segundo, Obama, arrastra un castigo mayor al de la culpa correspondiente: ha roto su promesa electoral y ha visto incumplida su orden ejecutiva en la que se daba el plazo de un año para cerrar el campo; ya debiera estar cerrado a estas horas.
Guantánamo es también una fábrica de trampas para Obama. La oposición republicana e incluso los congresistas demócratas la han utilizado para castigar al presidente. Se han negado a aprobar los presupuestos para desmontarlo y no quieren presos en sus distritos. Mitt Romney, el político mejor situado para disputarle la presidencia como candidato republicano, es partidario de ampliar el campo, no de reducirlo y menos cerrarlo.
Esta guantanamera trágica es también un nuevo boquete en el blindaje informativo de la Administración demócrata de Barack Obama, un nuevo siete en el traje flamante del presidente que mayores esperanzas levantó desde John Kennedy y una dificultad suplementaria en la recuperación de la imagen de Estados Unidos en el mundo árabe y musulmán. Julian Assange, el jefe de Wikileaks, ha conseguido actuar de nuevo como un actor global y desafiante frente a la mayor superpotencia, subrayando así la debilidad y la falta de liderazgo tanto del presidente como de EE UU.
Estimado seńor Esteban.Yo creo que Amnistia Internacional Seccion Espańola deberia haser un buen informe sobre,Muertes,Abusos,Torturas Y Malos Tratos En Las Prisiones ESPAŃOLAS.Yo en ańo pasado quevrante permiso por estos motivos temando por mi vida y escape a mi pais [Polonia].Yo quiero empezar luchar contra todos estos abusos pero con ayuda de Amnistia.
Con Todo Respeto.
Robert.T.
En todo país donde la educación no se hace cargo de su cultura, entonces simplemente no entenderá a su misma población…si en el país coexisten varías culturas indigenas, entonces mayor razón par que sea una acción de estado el que la educación de incultere en la sociedad…
Esto lo digo ya que se producen desgarradoras violaciones a los derechos fundamentales (por lo menos los reconocidos por la ONU) dentro de un mismo país, sólo por no saber comunicarse entre miembros de diferentes culturas de un mismo país.
Cambiemos la palabra cultua por edad, sexo, condición social, etc..y tendremos una de las más grandes caussas de violaciones de derechos humanos en nuestros paises… Falta de comunicación..
Espero que Anmistía tenga una visión realmente global de lo que significan las violaciones de derechos humanos…
Un abrazo
Antes de hacer videos de centros de menores como el que habeis hecho, informaros bien que no teneis ni idea de lo que haceis. Si le interesa, algo que realmente dudo al o tratarse de algo que no vende, intente contactar conmigo que no tendré ningún problema en aclararles sus dudas. Atentamente, un agradecido a los centros de menores.
Estimado amigo, le aseguro que cuando Amnistia Internacional hace público un informe lo ha investigado muy seriamente y en profundidad. No le interesa lo que venda ,si no aquella violaciones de Derechos Humanos que estan ocultas a personas que no tienen voz.
En el caso de menores institucionalizados la investigación con toda seguridad se ha hecho de la misma forma.por cierto el video es un buen trabajo . Felicidades AI
… Uno de los grandes avances de la humanidad en los últimos años ha sido la sociedad civil; la gente organizada en sindicatos, ONG y asociaciones en defensa de los derechos humanos…
Le quisiera comentar sobre un tema social que tristemente es actualidad por el atropello de los derechos humanos ocasionado en los ciudadanos varones y la sociedad civil desconociendo la realidad.
Varones separados y derechos civiles
16/11/2009
Quisiera sensibilizar a la opinión pública de una aplicación de procedimientos que vulneran los derechos de ciudadanos varones por una ley contra la violencia de género que no se aplica convenientemente. Les adjunto mis impresiones tras la vivencia de estos hechos increibles pero ciertos en una sociedad que dice ser libre y defensora de la ciudadanía.
Ley contra violencia de género y Justicia ciega: Soy un ciudadano que está pasando en carne propia los atropellos de la aplicación indiscriminada de la citada ley en procedimientos que no se pueden aplicar a ciudadanos no violentos. No hay derecho a aplicar unas leyes contra un ciudadano vulnerando su presunción de inocencia y dignidad. La Justicia está al servicio de todo ciudadano. No teniendo opción se encaminan procedimientos para casos de violencia de género en ciudadanos que no pueden probar y defender su inocencia. Procedimientos implacables que dejan un poso de injusticia o justicia ciega y sin garantías para los ciudadanos varones. Es un abuso de poder por parte del sexo femenino y sin garantías para la parte contraria.
La Institución de Justicia no controla ni filtra los casos de violencia de género y en el mismo procedimiento se aplican las medidas cautelares aceleradamente y posteriormente un divorcio exprés. Todo ello no propicia un espacio donde se lleve a cabo una separación civilizada y no se ayuda a que los cónyuges rehagan sus vidas y puedan continuar con sus espacios padres-hij@s dentro de una racionalidad y no con una crispación permanente y criminalización de todas las conductas del cónyuge varón.
Tal y como se aplica la nueva ley contra la violencia de género que se puso en vigor a finales del año pasado es preferible esperar a tener una infraestructura que filtre los casos de demandas de separación no entrando indiscriminadamente en dichos casos por falta de medios (mediadores, arbitrajes. estudios psicológicos, …).
Una Administración de Justicia tan inoperativa ocasiona más errores que aciertos en la aplicación operativa de unas leyes que son necesarias en los casos en que se den realmente casos de violencia de género.
Un ciudadano afectado en una mala aplicación del procedimiento acelerado.
Saludos.