Superar la gripe A con la medicina naturista
La manera más responsable de enfrentarse al nuevo virus es mediante tratamientos con agentes naturales que fortalezcan el potencial autocurativo del organismo.
Texto: Octavi Piulats
Ante el alud de informaciones referentes a la gripe A y su posible incidencia sobre la población española, este invierno hemos creído necesario, aún antes de dicha estación, recordar todos los aspectos sociales y políticos que subyacen a esta posible pandemia, así como ofrecer la posibilidad de un tratamiento natural y combatir sus efectos sin necesidad de medicamentos ni vacunas.
Para empezar, hay que aprender a distinguir entre un resfriado y la auténtica gripe. El resfriado clásico suele durar unos cinco o seis días y, luego, el mismo organismo vence fácilmente la infección viral. Conocemos unos 300 virus distintos, de los que sólo tres causan una auténtica gripe viral; son los virus de la influencia A, B y C, con sus subgrupos. Además, cada año aparecen nuevos subgrupos que se dividen, a su vez, en otros grupos a partir de estas cepas originarias.
Si la infección está provocada por la gripe viral auténtica, puede durar hasta dos semanas, lo que nos obligará a guardar cama y reposo para superarla. Los síntomas son los mismos que los de un resfriado común, pero más intensos. En el caso de que las defensas estén debilitadas, a los pocos días se producen complicaciones: la infección de la mucosa se puede extender hacia los senos maxilares, produciendo sinusitis; o hacia la traquea y pulmones, dando lugar a bronquitis o a neumonía. Cabe la posibilidad, además, de que ataque también al sistema auditivo y produzca otitis. Entonces, los síntomas son mucho más fuertes: debilidad general, a veces con diarrea, fiebre alta, vómitos y dolor en las extremidades y las articulaciones. Ésta es la gripe viral que puede poner en peligro la vida de personas enfermas o débiles si no se la combate adecuadamente.
Lo normal es que las defensas propias del cuerpo impidan que el virus se extienda a otras regiones, pero si éstas están muy debilitadas y el cuerpo, tras un par de semanas, no es capaz de vencer al virus, la enfermedad se convierte en crónica y se pasa al peligroso estado de gripe epidémica. Entonces, el virus se extiende, atacando los órganos vitales debilitados, con lo que se puede producir la muerte o un estado de enfermedad crónica.
Efectividad de los medicamentos
La medicina convencional tiene escasos recursos ante la gripe. La mayoría de los medicamentos, incluidos los antibióticos, no sirven de nada frente a los virus de la influencia; simplemente tratan los efectos secundarios como la tos, la inflamación de mucosas o la fiebre. Por otro lado, gran parte de los antivirales y anticatarrales tienen efectos secundarios negativos, por no hablar de las contraindicaciones: riesgos de dañar la mucosa gástrica, vómitos, hemorragias o ataques de asma están a la orden del día.
Las epidemias en el mundo
Para empezar, hay que preguntarse quién decide qué es una epidemia y quién moviliza a los medios. Para ello es preciso centrarnos en un solo país: Estados unidos. Uno de los organismos decisivos es el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDS), con más influencia que la propia Organización Mundial de la Salud, dependiente de la ONU-Unesco.
Ésa y otras organizaciones tienen autonomía –incluso por encima del propio presidente de Estados Unidos– para arrestar, poner en cuarentena o medicar a los ciudadanos en casos de nuevas enfermedades, al igual que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y el nuevo Departamento de Seguridad del Interior (DHS). Estas autoridades sanitarias, sin embargo, pecan de falta de neutralidad, pues, en general, están sometidas a intereses fármaco-químicos y a élites que invierten en esos complejos.
La primera epidemia gripal de la que tenemos datos fehacientes tuvo lugar a principios del siglo XX, justo después del final de la Primera Guerra Mundial, en 1918. Se produjo en varias oleadas y acabó extendiéndose por casi todo el mundo en dos años. Murieron entre 60 y 100 millones de personas y se ha dicho que casi el 30% de la población mundial estuvo afectada durante ese tiempo. Curiosamente, afectaba más a los jóvenes que volvían de la guerra. Todavía hoy se desconocen las causas de esa epidemia, pero la doctora Eleanor McBean, autora del libro La aguja envenenada, afirmó que era posible que las primeras campañas de vacunación contra la difteria y el tifus de los soldados hicieran aumentar las enfermedades y, en algunos casos, se confundieran con la misma gripe.
En 1976, los CDS (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) amenazaron con una supuesta epidemia de gripe porcina parecida a la actual. Rumsfeld, que era entonces el secretario de defensa, consiguió que el Estado vacunase a 50 millones de personas. Finalmente, sólo hubo una víctima.
En 1995, los mismos CDS pronosticaron una epidemia del temible virus africano ébola. Al final, hubo 108 muertos, la mayoría en África, y algunos científicos en los laboratorios. Por su parte, el ántrax, la epidemia promocionada en 2001, sólo mató a cuatro personas, pero fue muy rentable para empresas farmacoquímicas como Bayer, que fabricó un medicamento específico: el Ciprobay.
En 2003 y 2004, apareció, coincidiendo con la guerra de Irak, una epidemia que se denominó SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome) y que se olvidó tras la invasión de este país. Finalmente, por gripe aviar han muerto unas 250 personas, es decir, mucho menos que por la gripe convencional, que cada año puede matar entre 250.000 y medio millón de humanos. Se fabricaron toneladas de antivirales de dudosa eficacia, como el Tamiflu, que quedaron en stock.
En resumen, una reflexión sobre las epidemias del siglo XX anunciadas y supuestas nos muestra que, mientras que la gripe vírica normal de cada invierno mata en muchos países a miles de personas, dichas epidemias han causado un número muy pequeño de víctimas.
Respecto al virus de la actual gripe A (H1N1), existe un consenso científico en afirmar que ocho segmentos genéticos del virus poseen carácter de la gripe porcina y otros dos segmentos proceden de humanos y aves. Se denomina también “gripe porcina” porque empezó en una granja de cerdos y algunos de sus segmentos proceden de la infección con dichos animales.
Su virulencia no es muy alta. De hecho, se inició en México en primavera de este año y la mayoría de los afectados ya se han recuperado. Además, las primeras cifras que se dieron eran falsas y la misma OMS ha desmentido que afectase a miles de personas. Por otro lado, es cierto que la gripe A se ha extendido por el mundo y, en especial, por Europa, debido a la frecuencia de viajes, pero los casos declarados y las muertes nos indican que, de momento, su virulencia es baja.
Desde una óptica naturista, las vacunas en sí mismas y la filosofía que subyace a las mismas son cuestionables. De entrada, hay que señalar que no existe una relación causal probada entre la vacunación y la menor incidencia de la morbilidad y mortalidad. En Europa, las enfermedades infecciosas de la sociedad industrial no se vieron erradicadas por la vacunación, sino por la mejora de las condiciones higiénicas y por el cambio dietético. Por otro lado, existe una larga y abundante literatura científica sobre los efectos negativos que desencadenan las vacunas sobre la salud de las personas. Es lo que se conoce en términos científicos como “iatrogenia”: enfermedades causadas por medicamentos y terapias que tienen como objetivo curar, pero que terminan creando enfermedades nuevas. Los efectos secundarios iatrogénicos van desde un síndrome febril hasta shocks anafilácticos y muerte súbita, en caso de niños de corta edad, pasando por infecciones secundarias y enfermedades como encefalitis o polirradiculoneuritis.
Con respecto a la gripe en el momento presente, vemos que las autoridades europeas se están dejando llevar por un cierto apresuramiento en la decisión de administrar la vacuna, elaborada por grandes complejos farmacéuticos como Novartis o GlaxoSmithKline.
Primero se habló de obviar algunos controles de seguridad para llegar a tiempo antes del invierno, pero después, la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) rectificó. Aun así, como publicó la revista alemana Der Spiegel, “todo eso no altera para nada aspectos de la vacuna que ya habían sido desarrollados. De hecho, las nuevas líneas de seguridad prevén que se tengan en cuenta los efectos secundarios que aparezcan en más del 1% de los casos, pero no recogen los efectos negativos especiales, que podrían ser de gran magnitud. En la práctica, esto significa que, por ejemplo, si en un país como Alemania se vacunasen unos 25 millones de personas, podría ocurrir que unas 250.000 tuvieran una grave reacción sin que esto hubiese sido detectado antes de la aplicación masiva de la vacuna”. Además, GlaxoSmithKline está utilizando un adyuvante que le permitirá conseguir más dosis, pero cuya repercusión en la salud se desconoce, asegura Der Spiegel. ¡No hay experiencias clínicas fundadas!
Los medicamentos antivirales, como el Tamiflu o el Relenza, muestran problemas parecidos a la vacuna de la gripe, o quizás todavía más por lo que respecta a sus efectos secundarios negativos. El Tamiflu produce a menudo vómitos, mareos, diarrea, bronquitis, cefalea, delirio y alteraciones psicológicas graves. Además, puede provocar toxicidad hepática y/o renal, sobre todo al tomarlo en lactancia o embarazo.
El objetivo del tratamiento natural de la gripe es el fortalecimiento de las defensas autocurativas del organismo y, por tanto, apoyar las estrategias que él mismo desarrolla para hacer frente al virus. Por otra parte, los métodos naturales de curación no sólo tratan determinados órganos, sino al paciente como globalidad y en sus diversos planos antropológicos; es decir, a nivel físico, energético, emocional y espiritual. Se trata, pues, de aprovechar los estímulos curativos de agentes naturales como el agua y el vapor, a través de lavados, baños, envolturas y sesiones sudoríficas, y utilizar remedios fitoterapéuticos, como plantas expectorantes y desinfectantes.
Hay que señalar, además, que la medicina natural realiza un cambio de dieta que se centra en la zumoterapia y en las infusiones mientras se mantenga la fiebre y, al mismo tiempo, intenta evitar el estreñimiento con algún purgante natural.
Como remedios específicos contra la fiebre, el malestar, la debilidad y los dolores de cabeza, la medicina natural puede recurrir a la homeopatía, por un lado, y a antivirales naturales como el ajo o el jengibre, por otro. Además, el factor tiempo resulta fundamental: hay que dar al organismo tiempo para su descanso y su actividad contra los virus y respetar los tres días de ascenso de la fiebre y los tres de descenso (el ternario del que hablaban los hipocráticos).
Síntomas. La gripe, a diferencia del mero resfriado, empieza con una sensación general de estar enfermo: malestar, frío en las extremidades, abatimientos, dolores en las junturas de las extremidades, dolor de cabeza, falta de apetito e, incluso, mareos y falta de concentración. Pocas horas después, suele subir bruscamente la temperatura del cuerpo y aparece la fiebre, normalmente por encima de 38 ºC. Y junto a estos signos más o menos subjetivos, aparte de la fiebre, aparecen algunos objetivos externos: inflamación en la garganta, tos con el pecho cargado, una respiración pesada y una congestión en la cabeza y en los oídos, e incluso en los senos maxilares.
Diagnóstico. Es importante, ya que algunos síntomas de la gripe pueden confundirse con otras dolencias y es básico que este diagnóstico y pronóstico sea emitido por un médico naturista. En general, se trata de un resfriado o una gripe viral si estamos ante una enfermedad de carácter infeccioso con alta fiebre, es decir, una enfermedad que tanto subjetiva como objetivamente nos quita las ganas de actividad y nos produce síntomas como los antes mencionados. No obstante, si entran en juego vómitos, mareos constantes y diarreas, existe la posibilidad de que se trate de una enfermedad infecciosa de otro signo que podría ser grave.
Primeras medidas. En el caso de gripe, la primera medida es mentalizarse de que nos enfrentamos a una enfermedad seria y sería un error mayúsculo seguir trabajando. Así pues, el punto de partida de la terapia natural es el DESCANSO. En cuanto nos sintamos mal, no trataremos de continuar con nuestra actividad laboral, sino que iremos a casa y reposaremos, guardando cama en una habitación bien ventilada (evitando corrientes de aire), en la que quemaremos alguna esencia de eucalipto.
Las primeras 48 horas son muy importantes para evitar que el virus se afiance en el organismo. Por eso, además del reposo, hay que tomar medidas encaminadas a desintoxicar el cuerpo, de forma que el virus no encuentre un terreno abonado. Son las siguientes:
Ayuno preventivo. Si la fiebre pasa de 38 grados, ayunaremos. Nuestra comida, si es que tenemos algo de hambre, consistirá en zumos de frutas hechos con licuadora o exprimidor. Al tomarlos cada dos horas, nos aportarán vitaminas para combatir la infección, en especial vitamina C, y, por otra parte, al ser diuréticos, ayudarán a bajar la fiebre y a expulsar toxinas a través del complejo riñón-orina.
Diuréticos naturales. De vez en cuando, conviene tomar infusiones de manzanilla y romero, de modo que, aparte de la acción desinfectante de estas plantas, se favorezca la diuresis. También podemos beber simplemente agua o agua mineral natural, así como usar siempre miel de confianza en las infusiones y evitar el azúcar blanco refinado.
Acción sudorífica. Los grandes naturistas como Kuhne o Kneipp probaron que el baño de vapor y la sudoración que éste produce es la mejor arma contra las enfermedades infecciosas, provengan éstas de virus o de bacterias. En las primeras horas de la infección, a través de la sudoración, se consigue una derivación de sustancias tóxicas hacia la piel y su expulsión inmediata. Esto se consigue de diversas maneras: en primer lugar, podemos calentar nuestra cama con un par de bolsas de agua caliente y abrigarnos con pijamas de franela, además de algún linimento para sudar. Otra forma de conseguir la sudoración es el baño de vapor casero, es decir, colocar un hornillo o estufa que caliente agua con vapor y nosotros, con una manta, estaremos desnudos en su interior. O bien, darnos un baño en bañera total a alta temperatura. Finalmente, si nuestro estado nos lo permitiese, podemos ir a la sauna o permanecer durante 20 minutos en un baño de vapor en el gimnasio. Al terminar, nos daremos una ducha tibia para arrastrar las toxinas.
Antipiréticos naturales. La fiebre, en principio, es beneficiosa para el organismo, ya que el cuerpo eleva su temperatura como reacción contra gérmenes invasores con el fin de combatirlos mejor. No obstante, si la persona que sufre la gripe tiene alguna dolencia, es necesario regular su incremento. Para conseguirlo, tenemos a nuestra disposición antipiréticos naturales, como las envolturas en pantorrillas y tronco, que son muy efectivas y bajan la fiebre un par de grados. Se trata de dos envolturas, que pueden ser toallas, mojadas en agua fría y semiescurridas que se colocan directamente en la piel, enrolladas en las dos pantorrillas y, luego, se recubren de un plástico para que no mojen la cama. Se mantienen unos 15 minutos y se van reponiendo hasta que la fiebre descienda. Otra opción es ingerir sustancias homeopáticas para mantener a raya la fiebre. Finalmente, es importante que, en cuanto aparezca la gripe, descansemos lo suficiente, así como evitar el estreñimiento provocado por la falta de alimentos y la estancia en cama. No hay que olvidar que según el criterio naturista de raíz hipocrática, si no evacuamos en 24 horas, las sustancias tóxicas de deshecho aportarán a la sangre más toxinas todavía.
Existen dos vías que favorecen la evacuación. El naturismo antiguo, e incluso la medicina convencional, recurría a los enemas, pero en la actualidad es preferible utilizar algún purgante natural. Por ejemplo, se recomienda ingerir por la mañana, en ayunas, ciruelas frescas, si están de temporada, o en maceración previa, si son secas. También resulta un buen purgante un vaso de piña natural licuada en ayunas.
Complementos. Además de estas medidas, todavía podemos recurrir a inmunoestimulantes naturales. No poseen ninguna contraindicación y ayudan al organismo a combatir la infección. Si se opta por los extractos de plantas, la Echinacea es una buena elección. La dosis son 40 gotas del extracto, dos veces al día, disueltas en agua mineral. También ayudará al organismo un diente de ajo crudo ingerido junto a un zumo de fruta o antes del zumo de naranja. Por último, para provocar la sudoración, son muy aconsejables las tisanas de tila y saúco.
Segunda fase:
Si la gripe es virulenta, estaremos unos tres días con alta fiebre y en reposo. De esa manera evitaremos cualquier complicación y detendremos el desarrollo del ataque viral. El cuarto día tiene que empezar a bajar la fiebre y, a partir de entonces, haremos lo siguiente para ir eliminando la infección:
Más reposo. Continuaremos descansando algunas horas. Aunque nos levantemos, evitaremos trabajos manuales o intelectuales. Es mejor leer un poco y, en caso de que la fiebre haya bajado, está permitido dar algún paseo, evitando siempre las corrientes de aire.
Dieta de frutas y verduras. Si la fiebre ha descendido mucho, pasaremos a una dieta de frutas y verduras. Sobre todo, hay que evitar los manjares ricos en proteínas, pues en caso contrario daríamos de nuevo fuerza al virus. Es decir, esos tres días comeremos sopas o caldos, junto con algún plato de polenta como máximo y alguna pieza de fruta, en especial las ricas en vitaminas C, como kiwis y mandarinas.
Zumos. Continuaremos un tiempo con los zumos de frutas, pero bajaremos su frecuencia (dos vasos al día). Además, seguiremos con los antivirales naturales.
Baños de agua tibia. Los tomaremos diariamente y, al final, lo remataremos con una ducha descendente a fría. Si tenemos jaqueca, podemos hacer un baño caliente de pies ascendente, para terminarlo con unos minutos en agua fría.
A los seis días, la fiebre debe haber abandonado por completo nuestro organismo. Entonces, pasaremos a una dieta rica en frutas y verduras, durante una semana, con poca proteína, hasta que estemos totalmente restablecidos.
Las inflamaciones de la mucosa faríngea y bucal son frecuentes en combinación con los resfriados y las gripes. Es característico de la faringitis, la garganta áspera con sensación de irritación, dolor y dificultades al tragar. Además, a menudo, el dolor irradia hacia el oído y los dientes. En caso de inflamación de la cavidad bucal, llamada también “estomatitis ulcerosa”, se siente un dolor punzante en la boca que viene acompañado de mal aliento y sabor.
El tratamiento de estas dolencias se centra en los gargarismos y en los enjuagues con infusiones de manzanilla y salvia a temperatura tibia. Es importante poner en la infusión una cucharada de miel sopera, ya que ésta tiene un efecto calmante y cicatrizante. Para la faringitis se utiliza la misma fórmula, pero en gárgaras. En el caso de aftas o llagas en la boca, tras las gárgaras y enjuagues se aconseja masticar un poco de arcilla secada al sol, reteniéndola ensalivada algún tiempo sobre las úlceras. Luego procederemos al lavado de boca y dientes. Para la faringitis hay remedios homeopáticos muy eficaces, como Apis D3, aunque debe ser el homeópata el que los recete.
Si la inflamación es muy intensa y acaba afectando las amígdalas, tendremos las conocidas anginas. Estas glándulas, primero, se irritan, y más adelante pueden llegar a supurar pus y provocar fiebre por sí solas. Si es el caso y se produce una amigdalitis con pus, debemos acudir al médico naturista, puesto que ésta puede ser peligrosa, especialmente en personas adultas.
La bronquitis o, lo que es lo mismo, la inflamación de las vías respiratorias, aparece como dolencia asociada a la gripe o transcurridos algunos días de los primeros accesos febriles como secuela de una infección descendente de las vías respiratorias superiores. El síntoma más importante es la tos, cuyas características señalan el tipo y la localización de la infección. Al principio de la bronquitis, es seca y aguda, con escasa expectoración, pero al cabo de unos días, la tos se suelta y la expectoración se logra más fácilmente.
En la fase aguda de una bronquitis lo más efectivo es realizar inhalaciones con infusión de manzanilla o salvia. Esto se puede hacer mediante un aparato inhalador de boca y nariz disponible en cualquier farmacia. Respecto a la tos, podemos también hacer infusiones con miel, pero lo más práctico es tomar algún jarabe natural varias veces al día. Por ejemplo, un jarabe de miel de hinojo o de malvavisco. También ayudan a la expectoración las fricciones con algún ungüento expectorante y, sobre todo, dosis homeopáticas que deben ser recetadas por el especialista, para individualizarlas según el paciente.
De todo lo expuesto sobre la gripe A, su historia, sus terapias y la forma natural de tratarla, deducimos lo siguiente:
1 Debido a su baja virulencia y a las escasas muertes producidas hasta ahora, no parece aconsejable iniciar una campaña masiva de vacunación en España de cara a la temporada de otoño/invierno. Sobre todo teniendo en cuenta que la vacuna, si llega a tiempo, no tendrá suficientes garantías de seguridad. Por lo tanto, y con respecto a la vacunación, debe valer la máxima que se aplica ya con la gripe normal estacional: sólo aplicar a personas muy mayores o con graves dolencias, siempre y cuando la vacuna sea realmente segura.
2 Los antivirales hoy existentes en el mercado no parecen fiables para combatir la gripe A, es más, en muchos casos su administración puede ser contraproducente.
3 La forma más segura y efectiva de enfrentarse a la gripe A es a través del tratamiento natural que hemos descrito en estas páginas. Con la terapia natural, no solamente evitamos los efectos secundarios negativos de vacunas y antivirales poco efectivos y con cierto riesgo, sino que hacemos una inversión a largo plazo en nuestra salud. Al vencer de forma natural la gripe, nuestro sistema inmunitario adquirirá experiencia, memoria y estrategias para superar futuras infecciones gripales y mejorar nuestras defensas frente a las enfermedades infecciosas.
URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=3289













Ha me olvidava comentar, que lo primero hago, es hervir manzanas, y beber esa agua, mientras dura el malestar, y hago tratamiento con homeopatia, ( Equinacea ) jugo de1 naranja y 1/2 limon,en ayunas, infuciones de té, con limon y miel y rallo gengibre, y fitoterapia.
Pues yo hace meses que venia, vuscando por internet informacion, desde el primer momento no pense en darmela,hace 4 años que no me doy ninguna vacuna de la gripe, pues la ultima que me dieron me produjo, una una broquitis, que desde entonces, y segun el neumologo tengo un asma tardio…
Muchas gracias por tú articulo, has profundizado en el tema y lo expones desde un punto de vista amplio a la vez que realista. Los medios de comunicación no deberían haber atormentado a la población ni dejarse llevar por los intereses de las farmacéuticas (cuya representacion pública son la OMS y CDS ) y de las cuales estamos completamente a su merced, debilitando nuestra salud y la de nuestro planeta…
Enhorabuena de todo corazón por un trabajo tan bien realizado y milgracias por mostrarnos la verdad tal y como es!
no creo que aya tanata tension por que es solo una vacuna si te lo quieres dar vas al hospotal t te la dan pero como no es obligatorio . y sin embargo es optativo, la gripe A no es nada del otro mundo es una gripe cualquiera, pero un poco mas fuerte, y si lo padeces , reposas y se te para . se esta exagerando un monton sobre esta gripe.
Cada día más confusión con respecto a la gripe A. Los que tenemos hijos pequeños tenemos miedo.
Que hacer???
esta muy bueno tu articulo , pero te sugiero lo siguiente no es” influencia ” es influenza ,y recuerda lo siguiente si no se puede confiar en tu ortografía , como puedo yo , creer que la informacion es verdadera.
Espero tomes mi comentario como una critica constructiva ya que eso fue lo que quise poner en mi comentario y no es ningun tipo de ataque
Tú también debes cuidar tu ortografía, pues al comenzar a escribir se hace con mayúscula.
Gracias
En un momento como este, en el que hay tanta presión mediática y confusión general, sobretodo por falta de información, se agradece una visión naturalista que nos oriente y aconseje para que podamos ayudar a nuestro organismo de forma natural y sin efectos secundarios dañinos mediante el fortalecimiento vitamínico entre otros. Gracias por el artículo.
Me puedo fiar de dicha vacuna: quien me lo garantiza? He oido a médicos y personal de hospitales que ellos no se vacunan porque no tienen seguridad en cuales son los efectos secunrios de dicha vacuna, si esto piensan los sanitarios, ¿a nosotros nos van a utilizar de conejillos?