Sierra de las Nieves,el refugio del Pinsapo

Este espacio natural andaluz ha recibido la categoría de Destino de Excelencia Europeo de Excelencia de la UE. El tópico del sur árido castigado por el sol se desvanece en la exuberante Sierra de las Nieves, comarca malagueña situada en la médula de las sierras béticas. Por Jesús Cano
Espacio privilegiado desde el punto de vista ecológico, coinciden en él todos los pisos bioclimáticos 0mediterráneos, a excepción del criopolar. La culpa la tiene una conjunción de circunstancias: la cercanía del mar, una especial geomorfología, que configura un relieve de grandes desniveles; las numerosas formaciones kársticas y la abundancia de precipitaciones y nieblas de origen marítimo debido a la cercanía del golfo de Cádiz. Todo ello queda reflejado en una variada biodiversidad que ha sabido resistir de forma milagrosa al mazazo continuo de la acción humana, presente en estas tierras desde etapas prehistóricas.
Pero para prehistórico, el pinsapo, la joya del parque. Lugares como la Cañada del Encinar o la falda norte de la Sierra de Alcojona albergan algunos de los últimos ejemplares del mundo. Estos árboles de majestuoso porte cónico, que pueden alcanzar los 30 metros de altura y varios cientos de años, son auténticas “flechas caídas del azul”, en palabras de Federico García Lorca. Alguien lo ha definido como el árbol nacional andaluz y no sólo porque únicamente puede encontrarse en esta zona de Andalucía, sino, sobre todo, por hallarse ligado a la historia geológica de esa comunidad.
Un enorme pinsapar se extendía en las edades glaciares en lo que iba a ser Marruecos y España cuando aún no se había conformado la península Ibérica. Al retirarse los hielos, aparecido ya el estrecho de Gibraltar hace unos 8.000 años, este abeto habría sucumbido al cambio climático si no hubiera encontrado refugio en las alturas de estas serranías.

De la media a la alta montaña
El pinsapo es el más emblemático, pero no el único de los valores de este parque premiado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera por albergar un impresionante catálogo de especies. A él se une el quejigo, el acer, el pino silvestre y la encina, que hacen sombra a un sotobosque formado por infinidad de especies mediterráneas. Y en medio de la explosión de colores del bosque otoñal, las setas brotan por doquier.
Iluminados por la luz que se filtra entre el ramaje, grupos de aves entran y salen de los farallones calizos. Con un poco de suerte podremos descubrir sobrevolando el cielo rapaces como el águila real, el azor y el halcón peregrino, o divisar sobre los riscos un grupo de cabras montesas, otro de los símbolos de este parque natural.
Dejando atrás la media montaña, alcanzamos una extensa meseta en la que destaca el pico de las Torrecillas que, con 1.919 metros, es la mayor cota del parque. A medida que ascendemos, la vegetación va haciéndose cada vez más sobria. Además de un bosque de quejigos de repoblación, hay sabinas y enebros rastreros, áceres y algún tejo.
En la lejanía sobresale entre las nubes la mole de Sierra Nevada al este; el mar y la costa africana hacia el sur y el Peñón y el estrecho de Gibraltar, al oeste. En un segundo círculo más cercano, los espacios naturales que constituyen la periferia de este parque: la Serranía de Ronda, las sierras de Grazalema y Alcornocales o el valle del Guadalhorce. Y ya en una aproximación máxima, la propia sierra de las Nieves: la garganta de Río Verde, al sur del parque; el valle de Lifa, al norte y, en el noroeste, el Torcal de las Atalayas.

Tierra de cuevas y simas
Desde esta zona mesetaria, multitud de depresiones se desploman hacia los valles inferiores, recogiendo el agua de deshielo que alimenta los ríos. O lo que queda de ella, pues la mayor parte acaba en el interior del subsuelo para conformar uno de los sistemas endokársticos más complejos de la Península. En la sierra de las Nieves se han detectado al menos cien cuevas y simas, la más importante de las cuales es la GESM, descubierta en 1972. Con casi 1.100 metros de profundidad, es la tercera más importante del mundo.
En las zonas más ásperas de esta sierra se pueden hallar todavía vestigios de la que fue, durante siglos, la actividad más rentable de sus habitantes: los neveros. Durante las nevadas de primavera, varias cuadrillas de hombres subían a las cumbres nevadas para fabricar hielo, prensando al máximo la nieve durante varios días con una hoguera encendida permanentemente para aliviar las manos y pies. Tras meter el agua congelada en pozos verticales, la sellaban con gruesa capa de material vegetal y tierra arcillosa prensada. Al llegar el verano, volvían a recoger su tesoro: barras de hielo que cortaban y sacaban por aberturas laterales practicadas en la roca. Luego, transportaban el hielo durante la noche hasta lugares distantes cientos de kilómetros.
Una crónica del siglo XVII habla de que en una ocasión hubo que transportar durante varios días hielo hasta el Coto de Doñana, donde se celebraba una cacería en honor del rey Felipe IV a la que asistían más de 12.000 invitados.
Aparte de para fabricar helados, horchata y bebidas frías, el hielo servía para conservar alimentos o elaborar medicamentos y, además, tenía uso terapéutico en hemorragias, inflamaciones y dolores. Podemos encontrar varios de estos pozos de nieve restaurados en los términos municipales de Tolox y la Yunquera.

Pueblos moriscos
Mas allá de los límites del parque, ya en las tierras pardas de la periferia, un rosario de pueblos blancos de estirpe morisca esperan tendidos al sol al visitante. La oferta es muy variada. En Tolox, el balneario de Fuente Amargosa ofrece tratamientos especialmente indicados para afecciones respiratorias, y Yunquera es el lugar perfecto para comprar alguna pieza de artesanía de palma o disfrutar de un plato cocinado con setas. En el Burgo se pueden visitar antiguos molinos de harina y aceite, y muy cerca del parque queda Ronda y su impresionante tajo, con el puente nuevo y los palacetes y jardines colgantes. Menos conocidas son las ruinas de Acinipo, la ciudad romana que puede visitarse en las inmediaciones de esta ciudad. Más al sur, el pueblo más húmedo de la comarca, Parauta, presume de poseer árboles centenarios, como la encina real o el pinsapo de la escalerata. Aunque el más venerable de todos se encuentra en Istán: el castaño santo, llamado “el abuelo del bosque”, porque se calcula que tiene mil años. Muy recomendable es también la visita a Monda y su bien conservado casco histórico. Desde su castillo árabe, hoy lujoso hotel, se divisan espléndidas vistas de los bosques cercanos.
Premio europeo de turismo
Desde hace años, los ayuntamientos y agentes sociales de la comarca vienen desarrollando dos ambiciosos planes para poner en marcha iniciativas de desarrollo sostenible y conservación de todos sus valores y recursos: el Plan de Dinamización Turística y la Iniciativa de Turismo Sostenible Sierra de las Nieves. Ese empeño les ha traído un regalo caído de Bruselas: la catalogación del parque natural como “Destino de excelencia europeo”, galardón que otorga la Comisión Europea de Turismo dentro del programa EDEN. Será el único destino español de entre los 20 seleccionados en esta edición. Tal reconocimiento conlleva promociones en vídeos y publicaciones que se distribuirán por internet y medios de comunicación. El galardón reconoce los esfuerzos de esta comarca por preservar y recuperar el turismo y patrimonio local intangible. Ejemplos claros de ese trabajo son la recuperación de fiestas como el mercado de carboneros y oficios antiguos de Monda, el concurso de tiro con honda de Istán o la fiesta de la Aceituna de Alozaina.
Otras iniciativas interesantes son las rutas etnográficas, de las que, de momento, se han materializado tres: la de la miel, la de los neveros y la de los cultivos. Esta última se realiza en función de la estación. Así, en pleno otoño, la ruta se acerca a la recolección de la castaña; en invierno se muestra cómo es la cosecha de la aceituna y a finales de verano y principios de otoño se visitan las viñas. En estas rutas etnográficas el turista se convierte en sujeto activo, interviniendo en la recogida, dejándose asesorar por los agricultores sobre las técnicas de cosecha o degustando alguna receta autóctona en la que el ingrediente principal es el producto recolectado. Además, existen otros proyectos, como la apertura de nueve centros de Información y Acercamiento a la Cultura.
Por último, para poner en valor los conocimientos ancestrales de la zona, se ha creado la figura del “intermediador ecológico cultural”, labor que se ha encargado a vecinos de la comarca, sin duda las personas más adecuadas para mostrar a los visitantes cómo eran los oficios, costumbres y artesanía que un día practicaron o todavía practican. Esta suerte de reconversión de oficios tradicionales proporcionará a quienes los ejercen un nuevo y estimulante horizonte profesional y, al mismo tiempo, supondrá una esperanza para que esas actividades ancestrales no desaparezcan barridas por la vorágine de la modernidad.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=332

Escrito por Redacción el dic 12 2008. Archivado bajo Recorridos naturales, top. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios por “Sierra de las Nieves,el refugio del Pinsapo”

  1. pinzapo

    De nada vale tanto titulo y tantos renombramientos, si despues se urbaniza con hoteles, hipodromos, y chalets de lujo, en el encinar mejor conservado de la provincia de Malaga, encinar que se encuentra situado a los pies de dicha sierra. Hablo de los Merinos, un macroproyecto urbanistico que puede comerse el titulo de Reserva de la Biosfera que tiene este parque, y eso es lo de menos, tambien tomaran el agua de un acuifero que nutre a varios pueblos de la zona, se han cortado miles de encinas, etc, una pena, soy rondeño y me averguenzo de ello. Sacad un reportaje de esto.

  2. Runaway

    Yo puedo dar fe de todo lo que dice el artículo: Fueron algunas escapadas y muchas las excursiones que hice por allí, visitando sus hermosos pueblos, subí varias veces a la atalaya del Torrecilla, desde donde se divisa gran parte de la provincia de Málaga, desde la Sierra Nevada granadina hasta el peñon de Gibraltar, pasando por toda la costa y todos los valles interiores de la provincia de Málaga.
    Soy de natural de un pueblo cercano a esa zona, aunque llevo años viviendo fuera, primero en la Costa del Sol malagueña y ahora en Asturias, tambien un hermoso “Paraiso Natural”.

    El Parque Natural de la Sierra de las Nieves tambien está rodeado por otros espacios naturales. Por el Noreste está la zona de los embalses de El Chorro, donde se puede hacer escalada y donde hay una ruta que está que recorre paralela por las rocas de un cañón del río Guadalhorce, llamado El Caminito del Rey, pendiente de restauración y llamado así por ser contruido en tiempos del Rey Alfonso XIII. Por el Suroeste, en tenemos el Valle del Genal, tambien con pueblos blancos y tranquilos estilo morisco y bosques mediterráneos, pendiente de que la Junta de Andalucia lo declare Espacio Protegido.

    Todo este conjunto está enclavado en una zona más amplia, la Serranía de Ronda, que linda con las sierras gaditanas, Grazalema, Ubrique , y otro parque natural, el de Los Algononales. Es una zona que tiene un microclima muy especial; es más húmedo, es una isla dentro de la aridez del sur, aunque con el Calentamiento Global está haciendo que el clima se esté africanizando en la zona y avanzando a desertificación que viene por el sureste.

    Eso, unido con la especulación urbanistica y constructora de la cercana y masificada Costa del Sol, estan poniendo en peligro esta zona que es la joya natural de la provincia de Málaga. Lamentablemente llegará el día en que todo esto será un paraiso perdido. Es triste, pero es así, aunque cada vez hay gente más concienciada y que lucha por evitarlo; el poder del dinero, los cantos de sirenas de los que basan el progreso en el crecimiento económico en el ladrillo y el hormigón, tienen la fuerza necesaria para convencer al resto.

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