Nogal, la fecundidad de la tierra
Arca monarca
de buen parecer,
no hay carpintero
que la sepa hacer.
Adivinanza
Hasta no hace mucho, se consideraba que el nogal silvestre tenía su límite occidental en los Balcanes. Hoy sabemos, por los registros de polen fósil, que es un árbol autóctono presente en los paisajes primigenios de la península Ibérica, aunque de forma natural no forma bosques extensos. Su apreciada e inigualable madera y, por supuesto, el fruto, han propiciado su cultivo por toda nuestra geografía. De hecho, una tradición muy arraigada, hoy desgraciadamente olvidada, consistía en plantar tres nogales por cada uno que se talaba.
En las últimas décadas la implacable búsqueda de su madera preciosa ha supuesto la pérdida de casi todos los viejos nogales que atesoraban los pueblos, y es muy raro encontrar ejemplares centenarios. Tenemos, sin embargo la memoria de inmensos nogales que dieron sombra a las plazas y sirvieron de amparo a las juntas o asambleas de vecinos en muchas aldeas. Algunos tuvieron incluso título honorífico y nombre propio, como el asturiano nogal de la Xunta, y todavía sobreviven algunos de estos patriarcas, como el Abuelo de Cantabria, que pese a su maltrecho estado, aún conserva intacto su prestigio como árbol de concejo que ha resistido los envites del tiempo y las tentadoras ofertas de los maderistas. De este árbol se decía que podía albergar bajo su inmensa copa 20 carros cargados de hierba o todas las mulas de Campóo. Además, en 1750, él solito dio 40 fanegas de nueces –equivalentes a más de dos metros cúbicos–, que se repartieron, como todos los años, entre los vecinos.
La vida del pueblo giraba en muchos lugares a la sombra de los nogales que, curiosamente, tenían fama de “mala sombra”. Son muy numerosos los dichos que desaconsejan dormir o permanecer mucho tiempo bajo estos árboles. En la Rioja nos contaban la curiosa creencia de que para que el nogal no te haga daño, debes hacérselo antes tú a él. Se pensaba que bastaba con cortar una ramita para evitar todo daño. De cualquier modo, salvo los enfriamientos que pueda producir en verano –la sombra fresca por contraste con el sol–, no hay nada tan saludable como frecuentar este árbol.
La tradición europea recuerda también las reuniones de brujas que tenían lugar en las encrucijadas de caminos y lugares solitarios, al pie de vetustos nogales que, entre otras funciones, sirvieron de augures. El viejo dicho “nueces de tres y cuatro en piña, vende los bueyes y compra fariña” alude a la creencia de que cuando las nueces vienen en racimos de tres y cuatro, el invierno será muy duro. También se decía que una buena cosecha de nueces auguraba un próspero año venidero con abundantes trigos y muchos nacimientos.
Otro dicho de la comarca de Treviño asegura que “el nogal crece en la cabeza de un tiñoso” porque su capacidad de arraigar, incluso en una grieta entre las piedras, es prodigiosa.
A partir de noviembre hasta principios de la primavera, siembran los paisanos las nueces con su cáscara para formar nogaledas, una espléndida herencia que podemos dejar a nuestros descendientes. Hay quien prefiere sembrarlas de asiento, aunque antes lo más común era la creación de pequeños viveros de nogales y otros árboles en los huertos, con los que se repoblaban campos y montes. Muchos de estos árboles se ponían en terreno común, siguiendo antiguas costumbres por las que el árbol, su fruto y su madera eran propiedad de quien los plantó y podían heredarlos los descendientes, aunque el suelo continuaba perteneciendo al terreno común de los vecinos.
Por Ignacio Abella
Al margen de su madera y su fruto, son muchas las utilidades de este árbol. Sus hojas se han fumado en sustitución del tabaco y su infusión se toma en lugar del clásico té o café. Por otra parte, un tinte de toda la vida, la famosa nogalina, se prepara cociendo la corteza verde externa de las nueces (200 gr por litro de agua). Se utiliza para dar un tono de nogal y oscurecer las maderas, aplicando simplemente el líquido con un tampón de lana. También se usan las nueces verdes maceradas con cáscara para preparar un licor digestivo.
Numerosos remedios tradicionales tenían como base las hojas del nogal recogidas en junio. Se usaban contra la diabetes, las lombrices intestinales y el reumatismo como té. En cuanto a su uso externo, se aplicaba el cocimiento en forma de baños contra las hemorroides y la sudoración de los pies y, en forma de compresas, contra la caída del pelo, los hongos, los eccemas, los sarpullidos y todo tipo de afecciones de la piel por su poder antiséptico.
“En noviembre, cualquier palo prende” dicen por tierras de León, y en Asturias oímos: “Rama de hoja perenne, en noviembre toda prende”.
Tradicionalmente, nos contó Luisín de Santianes, se ponían estaquillas de tejo, laurel, cerezo y otras especies perennes por esta época. Las mimbreras se plantan también de estaca en noviembre o diciembre y se recolecta al año siguiente por la misma época, siempre en luna menguante para que el mimbre no se apolille, aunque en algunas comarcas la plantación y recogida puede llevarse a cabo por primavera. La plantación del mimbre se hace dejando dos palmos entre una y otra estaquilla y hay que tener en cuenta que precisa de riego o humedad abundante y abonado.
Tiempo de hibernar
Al igual que el oso, el mitxarro –nombre navarro para el lirón– hiberna en esta época del año, comúnmente en los agujeros de las hayas. En cambio, la ardilla prefiere llenar sus despensas invernales, una especie de nidos esféricos repletos de frutos. Muchos pájaros han marchado ya, mientras los árboles se desprenden de las hojas y los pastores llevan sus rebaños a tierras más bajas, dejando la montaña para el lobo y la nieve. Los cuervos, urracas y arrendajos transportan las nueces en su pico y las entierran en los lugares más inverosímiles. Tras el sueño invernal, algunos de estos frutos despertarán para convertirse en espléndidos nogales asilvestrados.
URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=3643













El nogal, en terapia floral se da a personas que están enfrentando un gran cambio en su vida, por ejemplo, un chico que comienza la escuela, la dentición que sale, un gran cambio en la familia, mudanza, divoricio.
Para toda etapa muy movilizante.
También su esencia sirve de protección a energías externas.
Amo los árboles.
Chau
Feliz año a tod@s,
Estoy plantando arboles caducifolios como el alamo blanco, en un campo donde se cuecen las raices de los arboles frutales que había y con cierta humedad. Me encantaría plantar nogales. La zona es en Alahurin el Grande, Málaga.
¿Podrían decirme si sería factible este tipo de arbol u otro parecido para este tipo de suelo?
gracias.
Felicidades a la revista Integral por ser como es.
Soy del norte de navarra y no veo de que nogal se trata, yo aquí solo conozco el nogal de las nueces de tada la vida, que se recojen cuando se les abre la cascara en septiembre.
Pero lo que veo yo en la imagen de la revista, no debe ser la misma. debe de haber otra variedad
de nogal, quizá más mediterraneo?