Bioclimatismo con buena salud
El Centro de Atención Primaria Roger de Flor, en Barcelona, responde a las exigencias específicas de una construcción sanitaria, al tiempo que preserva el medio ambiente
Ahorrar energía en los edificios sin que se pierda el confort de sus moradores es uno de los grandes retos de la construcción. Si, además, se trata de una construcción sanitaria, las exigencias se amplían por las necesidades específicas que requieren los enfermos: mayor temperatura ambiente, aire más limpio… Es el caso del Centro de Atención Primaria Roger de Flor, en Barcelona (CAP), uno de los proyectos del programa europeo SARA de edificios bioclimáticos.
El bioclimatismo del edificio se basa en un gran patio central abierto en su parte inferior, pero parcialmente cerrado en la superior mediante un conjunto de lamas metálicas perforadas, cuyo tamaño, inclinación y perforación fue objeto de un preciso estudio. Este diseño permite el paso de abundante luz natural a las ventanas y puestos de trabajo que dan al patio.
El mismo patio posibilita una ventilación natural con aire fresco que renueva el ambiente viciado del interior, aspecto muy importante en un centro sanitario. Además, gracias a sus especiales características, permite usar frecuentemente el sistema free cooling, es decir, no consume energía para calentar o refrigerar el aire de renovación. Por otro lado, unos protectores horizontales y verticales (partesoles) instalados en la fachada suroeste resguardan del sol del atardecer. Con esta orientación, evitan el sobrecalentamiento producido en las paredes y reducen las necesidades de climatización.
El aislamiento térmico minimiza tanto las necesidades de refrigeración como las de calefacción. Este efecto se consigue gracias a la colocación de paneles de corcho de seis centímetros de grosor en la fachada y otros de diez centímetros de poliestireno extruido en la cubierta. Pero también por el uso de ventanas con rotura de puente térmico y cristales de alta eficiencia térmica, con una transmisión de calor de tan sólo 1,7 vatios por metro cuadrado y grado de diferencia entre la temperatura exterior e interior. Además, para asegurar la eficacia del aislamiento, se verificó que no existían en la cubierta ni en la fachada puntos de pérdida de calor por una deficiente instalación de los elementos de aislamiento.
Las placas solares para agua caliente sanitaria y para producir energía fotovoltaica son otra de las bazas de ahorro energético. El 60% están situadas en la azotea y el 40% en la fachada. El agua caliente generada cubre el 60% de las necesidades y de la electricidad equivalente al consumo de la iluminación del edificio. Por otra parte, la climatización se efectúa mediante techos radiantes que evitan las corrientes de aire y mejoran el rendimiento de las instalaciones en un 25%.
En definitiva, alto confort y protección sanitaria de los pacientes preservando al mismo tiempo el medio ambiente.
Por Enric Aulí y Jordi Fernández



Sumario n.369