Disfrutar de una mesa de cultivo en la terraza
Una manera práctica y sencilla de tener las verduras a mano todo el año.
Si disponemos de espacio en el balcón o en la terraza, es posible que nos hayamos planteado más de una vez cultivar algunas verduras para nuestras ensaladas o guisos. Hay quienes no se acaban de decidir por considerarlo algo complicado y fuera de su alcance, pero lo cierto es que en los últimos años han surgido numerosas iniciativas de huerto urbano y de cultivo en espacios reducidos que están ayudando a que poco a poco cambiemos de opinión. Algunas de ellas son tan sencillas que incluso pueden ponerlas en práctica aquéllos que nunca anteriormente han tenido relación con las plantas o los cultivos.
Quizás una de las opciones más cómodas para poner en marcha un huerto en la terraza de casa sean las mesas de cultivo. Es una opción que gana popularidad día a día por los buenos resultados que se obtienen y porque bastan unas nociones básicas de bricolaje para fabricarlas nosotros mismos con madera. Claro que también es posible adquirir alguno de los kits de automontaje que se comercializan en internet.
Las ventajas de estas mesas sobre las macetas o los grandes maceteros es que ofrecen amplias superficies de cultivo –de 1 o 1,20 metros de ancho a 1 o 2 metros de largo)–, lo que hace posible integrar en una misma mesa una gran variedad de plantas, así como realizar cultivos asociados. Además, nos permitirán disponer durante casi todo el año de verduras frescas de consumo cotidiano.
Otra de las ventajas de este tipo de mesas es que al estar elevadas unos 70 centímetros, facilitan las labores de siembra, trasplante o mantenimiento, por lo que permiten trabajar en posición erguida y con la columna vertebral recta.
Sustratos y riego
Los sustratos de cultivo para las mesas de terrazas deben ser más ligeros y esponjosos que las tierras de cultivo al aire libre con el fin de facilitar la aireación de las raíces y también para aligerar el peso y las cargas sobre balcones, terrazas y tejados. Por este motivo, para llenar las macetas o las mesas, se suele recurrir a mezclas de turbas o materiales porosos que, aparte de absorber bien el agua, contienen fibras grandes y mineralizadas que les otorgan una gran porosidad a los sustratos, con lo que favorecen tanto la absorción como el paso del aire.
Los sustratos comerciales con mezclas de diferentes turbas vienen normalmente enriquecidos con abonos minerales químico-sintéticos no autorizados en agricultura ecológica, por lo que la mayoría no son muy recomendables para el cultivo en casa. Para evitar el atentado ecológico que supone usar turbas y abonos químicos, podemos fabricar nuestro propio sustrato con una mezcla que contenga: 50 o 60 por ciento de fibra de coco, 30 o 40 por ciento de lumbricompost o compost muy bien descompuesto –pero no mineralizado– y un 10% de perlita o, en su defecto, de vermiculita. De todos modos, también se comercializan sustratos preparados para el cultivo en macetas o recipientes con certificado de agricultura ecológica.
El sistema de riego localizado con mangueras y goteros conectados a un programador permite una hidratación regular y efectiva que facilita el buen desarrollo de los distintos cultivos y, por otro lado, permite que nos ausentemos algunos días sin que nuestras plantas sufran por deshidratación.
Texto y Fotos Mariano Bueno
Sumario n.363
COMO SUGERENCIA LAS FOTOS SON MUY PEQUEÑAS, PERMITIR EL AGRANDARLAS PARA PODER VER CON MAS PRECISION.
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