El coche eléctrico ya está aquí

El año 2010 verá la puesta de largo del coche eléctrico ‘de verdad’, sin motor auxiliar de gasolina y con prestaciones similares a las de los automóviles actuales. Texto: Rafael Carrasco

El disparo de salida lo han dado las marcas japonesas, pero en este momento toda la industria automovilística vive una frenética carrera tecnológica para no quedarse atrás y, de paso, salir de la crisis que vive el sector desde 2008.

Hasta ahora, los vehículos eléctricos o EV eran pequeños coches parecidos a los carritos de golf, de escasa potencia, que no admitían peso y muy lentos. Se trata de coches de marcas exóticas que no vemos por la tele, como Reva, Aixam-Mega, Famm o Gem. En cambio, lo que se nos viene encima son coches de verdad que superan los 120 kilómetros por hora, en los que puede viajar toda la familia y que circulan por la ciudad, sí, pero también nos llevan al pueblo o a la playa. Porque, a diferencia de las baterías eléctricas anteriores, las actuales de ión-litio aguantan los 150 kilómetros o más. Cierto que tienen la esclavitud de la recarga, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Nissan nos ha permitido probar por las carreteras de Ginebra –junto a sus oficinas centrales en Europa–, un modelo similar al Leaf, un vehículo eléctrico para el campo y la ciudad que va a fabricar a gran escala este mismo año para que llegue a las carreteras de media Europa en 2011. En realidad, se trata de un Leaf camuflado bajo una carrocería casi cuadrada que nada tiene que ver con la línea estilizada y aerodinámica del coche que veremos circular pronto por todas partes. Pero, ¿para qué todo esto? Pues para evitar el espionaje industrial antes de su presentación, algo que, por lo que parece, no es desconocido en el sector del motor. De hecho, condujimos el coche con una escolta por delante y otra por detrás, además de un fornido asesor dentro del espacioso habitáculo. No vayamos a ser unos agentes de la competencia que estén pensando en aprovechar cualquier despiste del personal de Nissan para abrir el capó y conocer antes de tiempo los secretos del más moderno y evolucionado coche eléctrico del mundo.

Futurista

Rápido y con sonido futurista

Cautelas aparte, la conducción es muy suave. Se trata de un coche muy fácil de manejar, aunque con un cambio automático al que cuesta un poco acostumbrarse. Más molesto es el volante a la derecha. No en vano este vehículo viene directamente de Japón, donde conducen a la inglesa, por el lado izquierdo de la carretera.

Otra cosa que llama la atención es lo extremadamente silencioso que es: a más de 40 kilómetros por hora, el motor deja de hacer ruido y sólo se escucha levemente la rozadura de los neumáticos en las bien asfaltadas carreteras suizas y, sobre todo, el viento, casi como una bicicleta. Una bendición contra el ruido, sí, pero también una licencia para correr, puesto que a 130 kilómetros por hora, sin ruido y sin vibraciones, se tiene la misma sensación de velocidad que a 80. El problema es que puede convertirse en un peligro para los peatones o los ciclistas, que no ven ni oyen venir el vehículo a gran velocidad. Imagínese el riesgo para los turistas continentales de miles de estos coches silenciosos circulando por Londres o cualquier ciudad donde se conduzca por la izquierda. Por ese motivo, los ingenieros de las marcas con proyectos de EV están desarrollando ruido. Nissan, por ejemplo, ha anunciado que el Leaf emitirá un sonido parecido al de los coches volantes de la película Blade Runner, “un sonido bonito y futurista”, según aseguran. También incorporan la más moderna informática para avisar a los servicios de emergencia de dónde se encuentra el vehículo robado o en qué punto hemos sufrido un accidente, cuánta batería nos queda y si debemos parar en el próximo punto de recarga. Igualmente, podremos encender la calefacción o el aire acondicionado con el móvil cinco minutos antes de montarnos en el coche.

Alianzas

Alianzas entre compañías

En la carrera por dominar el mercado planetario del vehículo eléctrico, Nissan, cuyo emblema es el Leaf, se ha aliado con Renault para desarrollar la tecnología. Por separado, la marca francesa ha anunciado que tiene a punto cuatro modelos eléctricos –incluido un Kangoo similar al actual de gasolina– que serán lanzados a gran escala en 2011. Del más original de los cuatro, el Zoé, Renault espera vender 100.000 unidades al año y, por ahora, ya trabajan en esta línea 2.000 empleados de la marca del rombo. ¿El precio? Parecido a un Clio con motor diésel una vez descontada la subvención del Gobierno francés –unos 5.000 euros por persona– y, muy importante, sin contar la batería, que es lo más caro de estos coches y que se alquilará en lugar de comprarla. Por su parte, Mitsubishi ya está vendiendo sus i-MiEV por 30.000 euros sin contar la subvención del Gobierno japonés, pero incluyendo, aquí sí, la carísima batería. En cualquier caso, son coches caros, aunque, a la larga, el ahorro en combustible es considerable.

No olvidemos, a la hora de hacer cuentas, que una recarga completa de estos coches con batería de ión-litio suficiente para circular a 150 kilómetros o más no llega, a los precios actuales de la electricidad, a dos euros, cuando ese mismo recorrido no costaría menos de diez euros con un coche de gasolina o gasoil. Todo esto significa que también el modo de compra y financiación de los coches va a cambiar profundamente.

Si Nissan se ha aliado en todo esto con Renault, el otro avanzado nipón en coches eléctricos, Mitsubishi, ha buscado una alianza similar con Peugeot-Citroën. Así, Mitsubishi está vendiendo desde julio de 2009 su i-MiEV a clientes corporativos de Japón –flotas de instituciones públicas y grandes empresas– y prevé comenzar las ventas de clientes privados en abril de 2010. Además, en el último trimestre llegarán a los concesionarios de toda Europa –España incluida–, aunque las carreteras británicas los verán ya desde comienzos de este año, por aquello de que circulan por la izquierda, igual que en Japón, y no es necesario rectificar este dispositivo.

“Es un coche parecido a un Ford Fiesta –nos cuenta Miguel Ángel Cano, director de Comunicación de Mitsubishi-Motor–, homologado para cuatro ocupantes, con maletero, que alcanza los 130 kilómetros por hora de velocidad y tiene una autonomía de 160 kilómetros (…) El uso será fundamentalmente urbano, adaptado a la autonomía del coche, y, por ahora, lo estamos vendiendo a organismos públicos y corporaciones con flota de vehículos. En algunos casos, con estación de servicio para recarga dentro de la propia organización.”

Peugeot, por su parte, ha presentado el i0n, un utilitario eléctrico de cuatro plazas con una autonomía de 130 kilómetros, capaz de alcanzar los 130 kilómetros por hora y que también llegará a nuestro mercado a finales de 2010.

Citroën es otra marca europea que tendrá a punto un utilitario urbano 100% eléctrico en esas fechas, mientras que el resto tiene un calendario de comercialización a gran escala más allá de 2012. Y los fabricantes norteamericanos aún tendrán que esperar tres o cuatro años más, a menos que lleguen a acuerdos con compañías más avanzadas de Europa o Japón.

 Baterías

A vueltas con la batería

El principal problema sigue siendo el agotamiento de las baterías y la necesidad de recargarlas. Ningún acumulador comercial garantiza más de 200 kilómetros seguidos y, cuando se agotan, son precisas entre seis y ocho horas para una recarga completa. Hay que decir, sin embargo, que todos los modelos que van a salir al mercado próximamente cuentan con un mecanismo de repostaje en estaciones de gran potencia capaces de acumular hasta un 80% de su capacidad en media hora o menos. Esto último es especialmente útil para los viajes largos, porque en los cortos, uno puede aparcar el vehículo en la calle o en algún garaje por la noche, conectarlo a un enchufe eléctrico normal y, a la mañana siguiente, la batería está lista para recorrer 120 o 150 kilómetros.

Será un cambio importante en nuestros hábitos, pero nos acostumbraremos. Como explica Florian Wunch, ingeniero de Nissan : “Tenemos electricidad por todas partes y podemos recargar casi en cualquier sitio: en casa, en centros comerciales, en los aparcamientos públicos, en el trabajo, en las estaciones de servicio, etc. (…) Hay que tener en cuenta que en nuestros coches eléctricos se puede recargar un 80% de la batería en 25 minutos.”

Con toda seguridad, las actuales gasolineras pasarán a ser también puntos de repostaje eléctrico, aunque con paradas algo más prolongadas que ahora. Y los parkings públicos, los centros comerciales o los lugares de trabajo van a instalar desde ya puntos de recarga por todas partes. Se trata, ante todo, de minimizar el tiempo dedicado a esta operación, que para cientos de millones de personas se va a convertir en un gesto tan cotidiano como lo es hoy recargar la batería del móvil.

Eso sí, la autonomía de la pila inferior a 200 kilómetros es algo que ocurre con las actuales de ión-litio, mucho mejores que las anteriores, pero según los ingenieros, muy por debajo todavía de las siguientes generaciones de acumuladores, los de litio-azufre, polímero de litio, litio-aire, cinc-aire, las baterías Zebra o los más prometedores, los de aluminio-aire y los de grafeno.

Empresas como Better Place están trabajando, además, en algo tan cómodo y elemental como el cambio directo de las baterías agotadas de litio por otras recargadas. Al fin y al cabo, la mayoría de fabricantes están optando por el alquiler de las baterías que llevemos en el coche, de modo que cambiar una por otra no nos ha de representar ningún sacrificio. Otra idea revolucionaria para reducir las molestias de la recarga es la alimentación sin cables. Los ingenieros de Nissan –que hacen mucho más que desarrollar coches– están trabajando en una especie de recarga por convección que permite al coche tomar la electricidad que necesita del suelo; bien estacionando en una zona de corriente; bien circulando por carriles de recarga que traspasan electricidad al coche sin parar siquiera. Y sin enchufarnos a nada, por supuesto.

Novedades

Novedades en infraestructura

A estas alturas, quedan pocas dudas de que estamos en vísperas de una gran revolución hacia la movilidad sostenible, que favorece, sobre todo, al coche eléctrico. El calendario de esa revolución tiene mucho que ver con los apoyos del sector público que encuentren estas tecnologías, fundamentalmente ligados a las políticas de lucha contra el cambio climático. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, se ha comprometido a instalar puntos de recarga para vehículos eléctricos en todos los aparcamientos de la ciudad, tanto públicos como de residentes. La sociedad Barcelona Serveis Municipals (BSM), por su parte, ha acondicionado, o lo está haciendo, 12 de sus garajes para que tengan puntos de recarga. La idea del ayuntamiento barcelonés es que en los próximos dos años se pase de los actuales cinco puntos de recarga a 200. En Barcelona, por cierto, el precio por utilizar este servicio, que se añade a la tarifa de estancia en el aparcamiento, es de 1,20 euros y, por ahora, no importa el tiempo que el vehículo esté enchufado.

El plan Movele del Ministerio de Industria se ha impuesto el objetivo, a finales de 2010, de tener circulando 2.000 vehículos eléctricos en entornos urbanos, así como la instalación de 500 puntos de recarga que empezarán en Madrid, Barcelona y Sevilla. De modo que, si tiene en mente comprar uno de estos vehículos, no estará de más consultar con el IDAE las subvenciones –entre 750 y 20.000 euros– a las que tiene derecho. Según el ministro de Industria, Miguel Sebastián, si todos los coches que circularan por nuestro país fueran eléctricos, el ahorro en la factura anual de petróleo sería de unos 11.000 millones de euros y la dependencia energética respecto al crudo se reduciría en 20 puntos.

Los responsables públicos de todo el mundo están estudiando medidas de gestión más drásticas para animar el uso de coches eléctricos en lugar de los automóviles convencionales. Además de ayudas directas a la compra de estos coches –sensiblemente más caros que sus competidores–, se están estudiando medidas como aparcamiento gratuito en el centro de las ciudades para los EV, permiso especial para que circulen por el carril bus, autorización para acceder al centro en ciudades como Londres, que han restringido severamente el tráfico rodado por sus calles, o rebajas en los peajes de autopista.

A favor y en contra

Unos, a favor y otros, totalmente en contra

Ecologistas en Acción y WWF discrepan sobre las bondades ecológicas del vehículo eléctrico.

Un asunto muy interesante acerca del coche eléctrico son las posiciones tan distintas que mantienen los diferentes grupos ecologistas sobre esta alternativa de movilidad. Ecologistas en Acción, por ejemplo, lo critica abiertamente: “Parece que los nuevos vehículos eléctricos van a sustituir a los actuales automóviles diésel o gasolina”, ironiza Paco Segura, especialista en contaminación de EA. Y continúa: “Más bien, la situación será la de que las familias conserven su vehículo de combustión interna para recorridos largos e incorporen un nuevo vehículo eléctrico para recorridos urbanos, incrementando aún más el enorme parque móvil que ya tenemos.”

Ecologistas en Acción cree que los diez millones de euros que va a destinar el ministerio de Industria a promover el coche eléctrico mediante el plan movele “mejor se emplearían en programas como los que se impulsan desde algunos países europeos: promover el abandono del coche a cambio de abonos de transporte público”. Para esta organización, es cierto que los vehículos eléctricos podrían generar menor contaminación acústica, de gases y de partículas en las ciudades, “pero los coches originan otra serie de problemas, como los relacionados con el modelo urbanístico y de transporte”.

El fondo mundial para la Naturaleza (WWF) y el resto de las organizaciones centradas en conservar la biodiversidad piensan, por el contrario, que hay que apostar por el coche eléctrico y no por los biocarburantes que, en muchos casos, vienen de lo que hace poco eran las grandes selvas de Brasil, Indonesia o Malasia.

“Necesitamos acelerar la comercialización de vehículos que puedan utilizar distintas fuentes de energía primaria y que sean más eficientes y compatibles con un futuro energético renovable y sostenible”, explica Gary Kendall, analista de políticas energéticas de WWF-Europa. “La electrificación del parque automovilístico presenta una prometedora senda para alcanzar este objetivo”, concluye.

Industria española

La industria española se apunta

Empresas del sector eléctrico y automovilísticas crean un foro para impulsar la propulsión eléctrica.

El pasado mes de septiembre, 17 fabricantes españoles de automóviles y componentes, junto con los gigantes del sector eléctrico, crearon el Foro Español del Vehículo Eléctrico (FOREVE) con el fin de “impulsar una alternativa realista y viable para la movilidad en el ámbito urbano y periurbano”. Según el manifiesto fundacional de la entidad, “un tercio de la necesidad de movilidad de las personas se desarrolla en las zonas urbanas y sus alrededores, con lo que el vehículo eléctrico es un medio adecuado de transporte”.

El foro, promovido por la Fundación para la Seguridad del Automóvil y el IDAE, considera que la propulsión eléctrica es una oportunidad industrial, tecnológica, energética y medioambiental que España no puede desaprovechar. Entre otros socios, respaldan FOREVE empresas tan importantes como Acciona, Bosch, Endesa, Mondragón Automoción, Iberdrola, Prointec, PSA Peugeot-Citroën, Red Eléctrica, Renault, Seat-Volkswagen, Unión Fenosa y Gas Natural.

¿De hidrógeno?

¿Coche eléctrico o coche de hidrógeno?

Una de las ventajas del EV es que puede servir de puente hacia el vehículo movido con hidrógeno.

Todos los sistemas de transporte alternativos al motor de explosión –fundamentalmente EV, vehículos a gas natural o movidos con biocarburantes– creen ser el futuro, pero los dos últimos arrastran problemas de disponibilidad y emisiones que dan, a corto y medio plazo, una clara ventaja al coche eléctrico.

El EV ya esta aquí, es eficaz para luchar contra el cambio climático siempre que la electricidad no la generen centrales térmicas como las actuales y, además, mejora el aire y la calidad de vida en las ciudades.

Una ventaja más sobre los otros coches alternativos –los de bioetanol, biodiesel o gas natural– es que el eléctrico se lleva bien con el hidrógeno, considerado como el combustible limpio e inagotable que alimentará a largo plazo el transporte de todo el planeta.

Los vehículos de hidrógeno –que ya han sido desarrollados por los fabricantes, aunque queda lejos todavía su lanzamiento comercial– son coches eléctricos cuya batería se alimenta constantemente de corriente por la energía química producida por el hidrógeno del depósito en contacto con oxígeno. Y, a diferencia de los biocarburantes o los vehículos a gas natural, no emiten CO2, sino sólo agua.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=4379

Escrito por Redacción el mar 16 2010. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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