Potenciar la memoria
La fosfatidilserina activa las funciones cerebrales.
La fosfatidilserina pertenece a una categorÃa especial de sustancias liposolubles denominadas fosfolÃpidos. Estos compuestos tienen una importante función biológica en las membranas de todas las células del organismo. Cada miembro de la gran familia de fosfolÃpidos tiene una misión. La fosfatidilserina es el más importante, pues se halla concentrada en las células cerebrales, donde contribuye a regular los neurotransmisores (mensajeros quÃmicos que transportan tanto los impulsos nerviosos que llegan como los que salen del cerebro). Diversos estudios han destacado su participación en diversas actividades psicológicas y cognitivas.
Por Rosa Guerrero
La pérdida de memoria es un hecho que se observa en todas las especies de mamÃferos a medida que envejecen. En el ser humano, se distinguen dos tipos de trastornos:
a) Los daños de memoria asociados a la edad, que comportan una progresiva disminución de la capacidad para memorizar datos, asà como para recordar los sucesos recientes que acontecen a diario.
b) La pérdida de memoria asociada a la enfermedad de Alzheimer y otros desórdenes mentales, muchos de ellos de carácter irreversible, cuyos efectos son causados por la edad en una proporción menor.
La degeneración de las funciones mentales –especialmente de la memoria, los estados de alerta y la capacidad para razonar y concentrarse– tiene una relación directa con el proceso de envejecimiento y, al parecer, con la disminución de fosfatidilserina en el cerebro. Normalmente, una persona puede empezar a perder capacidad para aprender y memorizar a partir de los 45 años, edad en la que el tejido nervioso comienza a deteriorarse por la pérdida de células neuronales. Aunque la disminución de la agudeza mental es un proceso paulatino e inherente al paso de los años, en algunos casos, personas que no sufren ningún tipo de patologÃa pueden llegar a perder hasta el 50% de sus facultades memorÃsticas, de aprendizaje y concentración. Por ello, la suplementación diaria con este complemento entre quienes empiezan a experimentar una merma de sus capacidades habituales puede ser de gran ayuda. Por el contrario, no se ha demostrado que la fosfatidilserina mejore la capacidad para pensar o recordar datos en una persona joven y sana.
La fosfatidilserina dietética es un fosfolÃpido derivado de la lecitina de soja, fácil de conseguir en los centros de productos naturales y cuya toma no presenta ningún riesgo para la salud. La fosfatidilserina se encuentra sólo en cantidades mÃnimas en una dieta convencional. Sin embargo, el organismo sintetiza la que necesita a partir de los fosfolÃpidos que aportan los alimentos. Con la edad, esta capacidad de sÃntesis disminuye, lo que unido a una baja ingesta provoca un déficit que deberÃa ser compensado con suplementación. La fosfatidilserina presenta la gran ventaja de su excelente biodisponibilidad cuando se toma de forma oral. Además, el beneficio que proporciona a las membranas celulares dura varios meses después de interrumpir su ingesta, lo que permite realizar descansos y alternarla con otros nutrientes para el sistema nervioso.
La fosfatidilserina se presenta en forma de cápsulas, en ampollas y como goma de mascar. La dosis recomendada es de 300 mg al dÃa divididos en tres dosis, durante tres o cuatro semanas. Una vez observada la mejorÃa, se recomienda una dosis de mantenimiento de 100 mg diarios. Las cápsulas proporcionan unos 100 mg cada una, las ampollas suelen incluir dosis mayores –de entre 100 y 300 mg–, mientras que dos chicles proporcionan alrededor de 85 mg al dÃa. Debe evitarse su consumo por la noche, ya que se ha comprobado que puede afectar al sueño.
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