Centro i+d en eficiencia energética
El edificio que alberga el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos es un claro ejemplo de construcción con materiales naturales y formas orgánicas.
El centro dedicado a la investigación aplicada en el campo de las nuevas energías renovables dependiente de la Universidad de Zaragoza es en sí mismo un modelo de eficiencia energética, hasta el punto de que consume menos de 30 kW/h por metro cuadrado al año, frente a los 120 que exige el nuevo Código Técnico de la Edificación.
Todo el complejo se estructura siguiendo formas orgánicas. Desde el centro redondo, de unos 180 m2 de superficie, nacen dos anillos de despachos y un edificio rectangular que alberga la zona de laboratorios y protege todo el conjunto del cierzo o, lo que es lo mismo, del viento frío del noroeste. Las zonas de trabajo están orientadas de forma que en su recorrido el sol les proporcione abundante luz natural, lo que disminuye el consumo de energía. Esta iluminación natural se complementa con el empleo en el interior de colores muy vivos. Por otra parte, se han aplicado pinturas al silicato en los revoques de cal, que, al ser transpirables, permiten regular de manera natural el grado de humedad del edificio. Además, cuenta con un invernadero adosado y orientado al sur que ayuda a la climatización del conjunto.
La estructura vertical es de muros de carga con ladrillo térmico y la horizontal, de madera, aunque se ha recurrido al hormigón armado en los forjados de la zona de laboratorios, ya que éstos precisan una resistencia al fuego de 180 minutos.
La gran eficiencia energética se logra gracias a un perfecto aislamiento térmico y al uso de materiales de alta inercia térmica, así como de protecciones solares que evitan el sobrecalentamiento diurno. Todo ello, combinado con la linterna en la cúpula central y una chimenea solar que permite la ventilación natural. En cuanto a las demandas de calefacción, éstas son mínimas y se efectúan, aparte de mediante las ganancias solares, a través de un suelo radiante que puede ser usado en caso necesario como refrigeración nocturna, haciendo pasar por él agua fresca.
Como plantas se han elegido las xerófilas autóctonas –de bajo consumo de agua–, tanto para su interior como para las plazas ajardinadas alrededor del edificio. En las terrazas, éstas se combinan con instalaciones de diversas energías renovables para experimentación. Destacan cuatro plazas dedicadas a los cuatro elementos de la naturaleza: agua, biomasa (tierra), sol (fuego) y viento (aire); cada una de ellas con instalaciones de energías renovables asociadas a dichos elementos.
La construcción de este edificio público finalizó en septiembre de 2009 y es obra de la arquitecta afincada en Aragón desde hace más de 20 años Petra Jebens-Zirkel, que es miembro del Institut für Baubiologie (Instituto para la bioconstrucción IBN-Alemania) y presidenta del Instituto Español de Baubiologie (IEB).
Por Enric Aulí y Jordi Fernández



Sumario n.369