Aromática Angélica

Favorece la digestión y combate el estrés.

La angélica es una planta común en el norte de Europa, aunque también se encuentra en sus montañas, como es el caso de los Alpes y los Pirineos. Los magos y brujas se referían a ella como “hierba del Espíritu Santo” y se utilizaba para impedir las alucinaciones provocadas por el diablo y como remedio para el mal de ojo. Para ello, las madres colgaban en el cuello de sus hijos un poco de angélica, con lo que creían protegerlos de embrujos y encantamientos. Sus hojas, recogidas a la hora de Saturno, también se empleaban para curar la gota, y la raíz, arrancada a la hora del Sol o de Marte, se consideraba buena para curar la gangrena y la mordedura de serpientes venenosas.

Los griegos la llamaban “Smyrnium” porque su semilla huele a mirra, mientras que Paracelso, el padre de la alquimia médica, comentó que en la peste que asoló Milán en 1510, la angélica se mostró como un medicamento inigualable. Por su parte, Nicholas Culpeper, médico y alquímico inglés del siglo XVII, dice de ella en su libro The Complete Herbal and English Physician: “Es una hierba del Sol en Leo y debería recogerse en esa posición astrológica, que es cuando la Luna le aplicará su mejor aspecto. Si se recoge en esa hora o en la de Júpiter, el Sol estará en posición angular, de manera que puede obrar maravillas en las enfermedades epidémicas causadas por Saturno. Actúa por las partes bajas y mejora los flujos blancos de las mujeres y las afecciones del riñón en los hombres. Es un antivenéreo galante y remedio singular para todas las enfermedades producidas por el hechizo de Venus.”

La angélica crece muy bien en los lugares fríos de Europa y en las montañas más meridionales. Los vikingos fueron los primeros en introducirla en Europa y comerciar con ella. De hecho, se trataba de un producto de exportación importante para Escandinavia y Groenlandia. Incluso se usaba como moneda de intercambio en el siglo XVI. En esa época, Andrés de Laguna, dice de la angélica: “Persuádense algunos, e no sin alguna ocassion, que la vulgarmente llamada Angélica, ó yerva del Sancto Spiritu, sea el Smyrnio legítimo… Resiste valientemente a cualquier veneno mortífero, preserva los cuerpos contra toda corruption de ayre, y contra la pestilentia: y esto no solamente bevida, empero tambien trayda en la boca. Suele beverse d’lla la quantitat de una buena avellana en invierno con vino, y en verano con agua de lengua de buey, y en este modo expele por orina y sudor todos los humores venenosos que halla. Es admirable medicina contra la tosse (tos) y contra las frialdades del pecho. Conforta el coraçon y el estomago, y restituye el apetito perdido. Cozida toda la yerva en agua, ó en vino, suelda las frescas heridas e aplícase utilmente majada con ruda, contra las mordeduras de perros raviosos. Dizen que trayda su rayz al cuello, tiene vigor muy grande contra toda suerte de hechizo.”

Conocida en otras épocas como “la hierba del norte”, su nombre latino, Angelica archangelica, fue acuñado por un monje francés del siglo XVII, quien aseguró haber soñado con esta planta y que fue el mismísimo arcángel San Rafael quien se la señaló como cura para la peste. Posiblemente, este monje conocía los escritos de Paracelso.

Cómo nos beneficia

Sistema digestivo. Tradicionalmente, la angélica se ha usado para tratar problemas digestivos como la falta de apetito, las digestiones difíciles o los gases en el estómago. Por su carácter amargo, funciona como tónico estomacal y mejora la dispepsia, siendo, además, antiflatulenta y antiespasmódica.

Por el doble papel digestivo (eupéptico) y a la vez sedante, la angélica está altamente aconsejada en problemas dolorosos o nerviosos del sistema digestivo, como la diarrea y gastritis nerviosa, así como para las colitis funcionales.

Otra de las indicaciones clásicas de esta planta es contra la inapetencia, pues limpia la lengua de saburra, esa capa entre blanca y amarillenta que cubre la lengua y que disminuye la sensibilidad de las mucosas de la boca y del estómago y provoca falta de apetito.

Sistema nervioso. Se recomienda en el tratamiento de las migrañas, de la ansiedad y de los calambres de tipo nervioso.

Ginecología. Para favorecer la menstruación, se utilizan más los frutos que la raíz. Además, también se usa para tratar las náuseas y vómitos del primer trimestre de embarazo, ya que es agradable al paladar, alivia estos problemas y no representa ningún peligro para el niño o para el desarrollo del embarazo.

Otorrinolaringología. Por su contenido en taninos, de carácter astringente, se utiliza en forma de gargarismos en el tratamiento de las anginas y faringitis, sola o en combinación con otras plantas que actúan sobre las mucosas.

Varias investigaciones recientes han descubierto que también beneficia al sistema hormonal, inhibiendo la corteza suprarrenal. Quizás por esa razón la angélica tiene un interesante efecto sedante sobre el sistema nervioso, puesto que disminuye la producción de adrenalina, siendo así un remedio para el tratamiento del estrés.

Por Josep Lluís Berdonces

Descripción y preparación

Nombre: Angelica archangelica L.

Composición: Raíz
La raíz contiene aceite esencial (rico en felandreno), cumarinas y furocumarinas (umbelliferona, angelicina, imperatorina, archicina, arcangina, xantotoxina, ombeliprenina y bergapteno), ácido angélico, taninos y resinas.

Forma de preparación
Se puede tomar una tisana de la raíz o, en su falta, la de sus tallos o semillas a razón de 30 a 50 gramos por litro de agua, aunque clásicamente se ha mezclado con alcohol o con vino para fabricar licores espirituosos medicinales, como el excelente licor para evitar los gases intestinales que nos indica el doctor Font y Quer:

Ratafía de rocas. Necesitamos 30 gramos de frutos de angélica, 20 gramos de frutos de anís, otros tantos de hinojo, medio litro de alcohol de vino y 60 ml. de agua. Se añade el agua al alcohol y en este líquido se dejan macerar los frutos durante nueve días, pasados los cuales, se filtra el líquido resultante y se le añaden 1.250 gramos de azúcar, hasta que, en frío, y removiendo con frecuencia la botella o garrafa, todo el azúcar quede disuelto. Se puede preparar en forma de infusión o decocción de la raíz y/o las semillas.

Debido a sus propiedades angelicales y aromático sabor, fue una de las raíces preferidas en la elaboración de los licores digestivos que se confeccionaban en los monasterios, como, por ejemplo, el Chartreuse, el Benedicitine o la famosa agua del Carmen. Por último, sus tallos aromáticos se pueden preparar en forma de deliciosa confitura.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=4926

Escrito por Redacción el may 18 2010. Archivado bajo Salud Natural. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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