El clima después de Copenhague

Reconozco que todavía no me siento libre para escribir. Estoy perseguido por hacer oír nuestra voz contra la pasividad de los jefes de estado frente al cambio climático. Nuestro caso sigue siendo investigado por la policía, y estamos pendientes de un juicio que podría llevarnos de nuevo a prisión. Soy de los que acudí a Copenhague con la esperanza de que allí podría lograrse algo relevante. Asistí disciplinadamente a las sesiones en el Bella Center, hasta que me quitaron la credencial sin otra explicación que la de reducir la presencia de las ONG. El silenciamiento de la sociedad civil ha sido de hecho uno de los elementos, a mi juicio, más relevantes para explicar el fracaso final al que llevaron al Planeta los dirigentes mundiales. Todavía no tengo claro si la ley de cuasi-estado de excepción en Copenhague, la expulsión de las ONG, las miles de detenciones o la persecución contra los cuatro activistas de Greenpeace fueron un síntoma de una decisión previamente tomada de que nada importante debía salir de Copenhague o una de las causas del fracaso de la reunión.

Lo cierto es que nadie duda ya de que Copenhague ha sido un rotundo fracaso y un bofetón en la cara de todo el movimiento que lucha contra el cambio climático. Acudimos a la Cumbre para exigir un acuerdo ambicioso, vinculante y justo. Finalmente se cerró con un mero acuerdo político que no es vinculante para los países asistentes ni condiciona el proceso negociador de Naciones Unidas, aunque este proceso ha salido sin duda tocado.

En lo concreto, el acuerdo de Copenhague reconoce la necesidad de evitar que la temperatura media global aumente más de 2º C, con respecto a los niveles preindustriales, aunque no establece ni explica cuáles serían los mecanismos para lograrlo. De hecho, y según cálculos realizados en función de los compromisos adquiridos hasta Copenhague por los países allí reunidos, si no se producen nuevos compromisos, la temperatura subiría más de 3º C. Por tanto, estamos muy lejos de acercarnos a ese umbral que evitaría entrar en un cambio climático de proporciones catastróficas.

Desde mi punto de vista, tres son las causas principales que han llevado al dramático fracaso de Copenhague: falta de voluntad política para hacer frente al problema; ausencia de liderazgo en la lucha contra el cambio climático en el panorama internacional, y la desastrosa organización de la Cumbre, unida a la torpeza del gobierno danés, incapaz de liderar adecuadamente el trabajo diplomático necesario para un acuerdo de este calibre.

Ahora no podemos simplemente mirar hacia México 2010 y pensar que allí se puede conseguir sin más lo que no se logró en Copenhague. La falta de compromiso en la lucha contra el cambio climático de los líderes mundiales obliga al movimiento contra el cambio climático a repensar las estrategias.

Hay una reflexión indudable: no ha habido la suficiente presión global que haya obligado a los dirigentes a actuar. Si no lo han hecho en Copenhague es porque en su balance de votos y de apoyos de la opinión pública, el no actuar contra el cambio climático, no parece tener un impacto suficientemente significativo. No cabe duda que debemos de tomar nota de este hecho y sacar conclusiones.

Tampoco se puede obviar el papel de dos actores muy relevantes: Estados Unidos y China. Por sí mismos, estos dos países tienen una enorme responsabilidad sobre el futuro del planeta. Si China es ya el mayor emisor global, Estados Unidos es el mayor emisor per cápita. El final de la cumbre, en el que Obama pacta prácticamente las conclusiones con unos pocos países (China, Brasil, Suráfrica) , y al margen del proceso negociador, nos da una idea de cómo estos dos gigantes pueden tener al mundo en sus manos si no surgen liderazgos alternativos.

El menguante papel de la Unión Europea sólo puede ser motivo de preocupación. Dividida, y más atenta a los intereses de los lobbies que al interés general, la UE no ha sido todavía capaz de comprometerse a un 30% de reducción de sus emisiones domésticas. Si Europea se hubiera movido en Copenhague, seguramente el resultado hubiera sido otro. Pero eso no ocurrió para nuestra vergüenza como ciudadanos europeos.

En definitiva, México 2010 será, sin duda, una cita importante, pero ya no es la única que deba marcar toda nuestra agenda. Tenemos que conseguir de los gobiernos lleguen ya con los deberes hechos y con nuevos compromisos domésticos. La presión debe reenfocarse hacia los propios gobiernos, que deberían tener que enfrentar la responsabilidad de las consecuencias de la falta de acción. En otras palabras: el proceso internacional tendrá sentido si hay auténtica voluntad de avanzar en casa.

Sabemos que la clave de todo este proceso está en el modelo energético. Se trata de abandonar progresiva y decididamente las energías fósiles, y entrar en un escenario energético global basado en las fuentes renovables. Nadie dice que sea fácil, pero tenemos la tecnología, sabemos que es posible e incluso probable. Nos faltan la voluntad política y el liderazgo para el cambio.

Recordando la ya célebre frase de la película de The age of stupid “por qué no hicimos nada cuando podíamos hacerlo”, y sabiendo que estamos ya en tiempo de descuento, hay que insistir, como hicimos en la ya célebre acción de la gala, en que es tiempo de acción y no de palabras.

Por Juan López de Uralde
Desde 2001, es el director ejecutivo de Grenpeace España. Anteriormente, fue coordinador de la campaña global contra los tóxicos en Greenpeace Internacional.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=5066

Escrito por Redacción el may 27 2010. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

1 Comentario por “El clima después de Copenhague”

  1. nadia bouhadjeb

    Yo ..es que no entiendo nada…pero primero decir que los movimientos y actos sobre todo los positivos hacia algo tan importante como nuestra Madre Tierra, por muy pequeños que sean los resultados …es fatástico intentarlo.. y.. intentarlo. Así que yo sólo puedo agradecer a aquellos que hicieron todo lo que pensaron que debían hacer en diferentes momentos de sus vidas en intentar cambiar las cosas para bien…cualquier logro por muy insignificante que sea es bueno…
    Recuerden!!! no hace más de 10 años casi nadie hablaba de cambio climático , ni de ecología, ni de medio ambiente, agricultura etc….bueno ni de casi nada que tratara algún tema referente a nuestro planeta..( era reservado a unos cuantos “locos” ) . Y estoy segura que esto está cambiando, poco a poco ,pero está cambiando ( sobre todo en España y otros ..).
    Seguid haciendo ruido ..el día llegará . No os desaniméis nunca porfavor…nunca !!!
    Nadia Bouhadjeb, Cambrils, mayo 2010

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