Un horno solar de reciclaje
Para utilizar la energía solar no siempre hace falta recurrir a los sofisticados y todavía costosos paneles fotovoltaicos. Es posible cocinar un sabroso cocido en un horno solar hecho por uno mismo con materiales de reciclaje. La Fundación Terra, siempre a la vanguardia de la promoción del sol como fuente principal de energía, explica paso a paso cómo construir un horno solar. No hace falta ser un gran manitas y resulta una actividad excelente para realizarla con los pequeños de la casa.
Las primeras cocinas solares fueron diseñadas en el siglo XVIII por científicos y naturalistas, pero no ha sido hasta la década de 1970 que se han difundido, en gran parte gracias al apoyo de la Organización de Naciones Unidas. Actualmente existen multitud de diseños, entre ellos algunos que es posible fabricar en casa con materiales reciclados. Se podría decir que hay tantas cocinas solares como usuarios de las mismas, ya que, al diseñarla, se le pueden imprimir las características que la hagan más adecuada a cada necesidad. La más sencilla en cuanto a construcción y manejo es la de tipo caja, habitualmente llamada horno solar.
Materiales necesarios
- Para que la caja posea y mantenga su forma, se puede recurrir a materiales variados: cartón, madera, metal, plástico, papel maché… Lo más sencillo es utilizar dos cajas de cartón, una algo más grande que la otra, como las que se consiguen en los supermercados.
- Un tamaño aconsejable para la caja grande es de 50 cm de ancho, por 50 de fondo y unos 35 cm de alto. Las dimensiones de la pequeñan pueden ser unos 5 cm menos. Si no se encuentran dos cajas de formas proporcionales, se puede construir la pequeña con ayuda de cinta adhesiva de embalar.
- Las medidas de las cajas pueden adaptarse a las ollas o recipientes que pensemos utilizar. Si se pretende cocinar varios platos a la vez, deberá tenerse en cuenta para la altura, pero no es aconsejable hacer el horno muy profundo, porque se producirían sombras que disminuirían su efectividad.
- Los lados y la parte inferior de la caja deben tener un alto valor de aislamiento para conseguir que el calor no se escape y se alcancen las temperaturas necesarias para la cocción. Por tanto hace falta material aislante. Se consideran buenas opciones la celulosa, la lana, la paja, el algodón, el corcho e incluso bolas de papel de periódico.
- Hace falta unas superficies de cartón para confeccionar la tapa y uno o más reflectores. También es necesario un material transparente –plástico o cristal– que permita la entrada de la radiación solar en la caja y que forme parte de la tapa.
- Además de las cajas, el aislante y el cristal, también hará falta silicona, un cutter, cinta adhesiva de embalar, unos alicates y un trozo de alambre.
- Quitaremos las solapas superiores de la caja grande y forraremos todo el interior con papel de aluminio. Forraremos también la caja pequeña por dentro y por fuera. Pero esta caja debe conservar las solapas.
- Pondremos el material aislante que hayamos elegido en el fondo y colocaremos dentro la caja más pequeña. Rellenaremos con el aislante el espacio que queda entre las cajas. Doblaremos hacia afuera las solapas, de manera que cubran los espacios de aislamiento, y las pegaremo con cinta adhesiva de embalar, procurando que la cámara de aislamiento quede bien cerrada.
- Si queremos conseguir la máxima estabilidad y aislamiento podemos disponer en el fondo una plancha de corcho.
Hacer la tapa:
- Para confeccionar la tapa, se parte de una superficie de cartón lisa. Si la caja es de 50 cm por 50 cm, esta hoja será de 60 cm por 60 cm. Dibujamos un cuadrado de 48 cm de lado y recortamos tres lados, de manera que se pueda doblar el interior. Si la forma de la caja es rectangular, cortaremos dos lados cortos y uno largo.
- El interior del rectángulo recortado funciona como reflector, inclinado sobre el cristal. Por tanto, lo forraremos con papel de aluminio.
- Doblaremos los bordes de la hoja de cartón para obtener unas solapas que puedan ajustarse a los cantos de la caja.
- Con la silicona, pegaremos el cristal al cartón. También se puede utilizar un plástico transparente y duro, pero no es recomendable porque es un 10% menos eficiente y el calor puede deformarlo. Las medidas del cristal pueden ser 1 o 2 cm inferiores a las de la abertura de la caja grande para que repose sobre los cantos.
- Si se coloca un cristal doble, aumenta la capacidad para concentrar el calor en el interior. Puede ser interesante en las latitudes donde la incidencia solar no es la mayor posible o durante las estaciones más frías.
- Podemos forrar otros cartones con papel de aluminio para fijarlos a los lados de la tapa, de manera que reflejen la radiación solar hacia el interior. Se pueden sostener con la inclinación adecuada gracias a unos alambres.
Por Manuel Núñez y Claudina Navarro
- En el fondo del horno se puede ubicar una bandeja metálica de color negro, dotada de bordes para que la caja no se moje si se produce un derrame.
- Los recipientes también deben ser negros para que retengan el máximo de radiación solar, pero los recipientes de vidrio pírex también son recomendables. Hay que tener en cuenta que, cuanto más grande es un recipiente, más tarda en calentarse. Las mejores son las ollas de mucha base y poca altura.
- Con este modelo, se pueden alcanzar más de 100 ºC, con lo que se puede preparar comidas muy variadas.
Si queremos mejorarlo:
Un factor importante para potenciar el calentamiento es la inclinación de la tapa de cristal respecto a la orientación del sol. Si en verano, en lugar de estar en posición horizontal, está inclinada unos 30 grados y orientada al sur, conseguiremos una mayor eficiencia. En invierno la inclinación debe aumentar hasta los 60 grados.
En el horno solar se elaboran sopas, carnes, huevos, pan, pasta, verduras y postres, pues la temperatura de trabajo va de 80 a 120 ºC, dependiendo de la calidad del diseño y de la meteorología. Es una temperatura ideal para realizar cocciones sanas, pues se reduce la pérdida de nutrientes. La única diferencia con una cocina de gas o eléctrica es el tiempo. Como norma, se puede prever que la cocción se prolongue entre dos y tres veces más, con la ventaja de que el alimento no se quema. Se puede dejar la comida mientras se cuece, ir al trabajo y encontrarla a punto al regreso.
Sin prisa ni pausa
Es necesario comenzar a cocinar a primera hora y no esperar a que el sol esté ya alto. Un día normal puede comenzar con sol, después nublarse y, finalmente, volver a un sol brillante. Para aquellos estofados que deben hacerse a fuego lento, la cocina solar es ideal.
Bien cortados
Los alimentos cortados en trozos pequeños se cuecen mejor, pero las patatas con su piel al horno solar son deliciosas. Lógicamente, cada alimento tiene su propio tiempo de cocción ideal.
ALGUNAS RECETAS
Manzanas al horno. Extraemos el corazón y en su interior colocamos pasas y las regamos con miel (una hora y media).
Pizza cuatro estaciones. Preparamos la pasta con harina, agua, sal y un poco de aceite. Una vez está fina, colocamos todos los ingredientes que queramos mezclados con la salsa de tomate y recubiertos de queso (tres horas).
Paella. Se coloca la olla con el agua dentro del horno, acompañada de un bol con el arroz crudo para que éste se caliente. Cuando el agua alcance los 80 ºC echamos el arroz (dos horas y media).



Sumario n.369
muy buena idea ,felicitaciones
me gustaria saber donde puedo encontrar un manual practico para hacer estos articulos ideal
con dibujos explicativos.
atte
mandy
Quisera mandarles mis estudio sobre el medio ambiante como puedo hacer para que les llegue . saludos .