Calabacines de gran producción
El espacio determinará si elegimos una variedad más o menos arbustiva.
Entre los cultivos hortícolas más fáciles y productivos se encuentran los humildes calabacines. En la práctica, son variedades de calabazas seleccionadas por sus especiales características, que las hacen ideales para el consumo tiernas o en fresco.
Existe un gran número de variedades; desde los blancos precoces, hasta los verdes –cortos, redondos o alargados–, pasando por calabacines de color amarillo intenso e, incluso, algunas variedades casi negras. En realidad, son los gustos del hortelano o de los potenciales consumidores los que determinarán la variedad a elegir a la hora de cultivarla en el huerto familiar. En cualquier caso, vale la pena experimentar con todas las opciones, así podemos cultivar, simultáneamente o en siembras escalonadas, distintos tipos y terminar eligiendo los que mejor se adapten a las condiciones de nuestro huerto y de nuestros particulares gustos culinarios.
En el porte de las matas también existen claras diferencias. Por ejemplo, encontramos calabacineras de desarrollo extensivo, con ramificaciones alargadas que ocuparán mucho espacio en el huerto, pero también otras más arbustivas y fáciles de cultivar en huertos pequeños o en las mesas de terrazas. De hecho, los calabacines son plantas que se adaptan a casi todo tipo de climas y suelos, aunque prefiere estos últimos ligeramente ácidos. Ahora bien, para desarrollarse de forma correcta, precisan temperaturas altas –toleran sin problemas los sofocantes calores veraniegos–, pero sucumben ante las heladas y los intensos fríos. Tampoco les sienta bien el exceso de humedad ambiente y, al igual que al resto de sus parientes cucurbitaceas –melones o pepinos–, si se mojan mucho las hojas, desarrollan oídios y podredumbres.
Siembra y riego
Nos hallamos ante plantas muy productivas, hasta el punto de que con dos o cuatro matas en plena producción nos sobrarán calabacines para el consumo familiar y para regalar. Pero esto sólo será posible si les aportamos grandes dosis de compost y las cultivamos en tierras mullidas, ricas en humus y bien aireadas. Por eso, realizaremos una cava profunda antes de su siembra o trasplante, añadiendo una o dos paladas de compost bien descompuesto en cada hoyo, donde las sembraremos o trasplantaremos. A continuación, depositaremos de cinco a diez kilos de compost poco descompuesto sobre la tierra de cultivo a fin de que disponga de abundantes reservas de nutrientes. Éstos se irán metabolizando y volviéndose ácidos húmicos y nutrientes solubilizados a lo largo de cuatro o seis meses, en los que tendremos una producción interrumpida de calabacines.
Como estas hortalizas son casi todo agua, el riego resulta clave en su cultivo. Dan excelentes resultados los sistemas de riego localizado con mangueras de goteo y un programador automático que conecte el riego con una periodicidad semanal en primavera y otoño, y cada dos o tres días en los tórridos meses veraniegos. Por otro lado, un acolchado de paja mantendrá protegida la tierra y el compost, además de retener la humedad –ahorrando riegos– y evitar la aparición de hierbas competidoras.
Los calabacines son plantas muy vitales y, en buenas condiciones de cultivo, tienen pocos problemas, aunque a veces se ven afectados por pulgones o araña roja –controlables con jabón potásico o aplicación de vapor–, pero, sobre todo, por los ataques de oídios en las hojas más viejas. Aunque para controlar el oídio, podemos recurrir al sulfatado de las hojas con una dilución en agua, de suero de leche o yogur al 5%. También resulta muy eficaz la simple práctica de cortar y eliminar todas las hojas viejas. Los caracoles y babosas, por su parte, pueden arrasar las matitas de calabacín en una noche, por lo que las controlaremos con trampas de cerveza o gránulos de fosfato de hierro.
Conviene cosechar los calabacines cuando están aun tiernos y pequeños, ya que si los dejamos engrosar en la mata, la planta deja de producir nuevos calabacines y no cuajan las flores.
Texto y Fotos: Mariano Bueno



Sumario n.369
Buenos días,
Llevo plantando calabacines un par de años y siempre tengo el mismo problema, a causa del cual
estoy a punto de tirar la toalla. Sale la flor, sale el calabacín y cuando tiene el tamaño de un dedo,
se seca. No sé que hacer. Si alguien tiene la solución porque le haya ocurrido lo mismo, por favor,
que lo digan.
gracias.