Almacén de mercurio
El depósito de Almadén evitará la dispersión de este metal neurotóxico.
Minas de Almadén, con apoyo de las instituciones europeas, el Gobierno español y la Junta de Castilla-La Mancha, construirá en esta localidad ciudadrrealeña un prototipo de depósito para almacenar mercurio metal, extremadamente tóxico y del que España ha sido el principal productor y poseedor de desechos. Una vez demostrada la viabilidad técnica del proceso a través del proyecto LIFE+MERSADE (Mercury Safety Deposit), se ha decidido iniciar la construcción del almacén prototipo, que tendrá 50 toneladas de capacidad, aunque el número de depósitos y la capacidad de los mismos se adaptará a las necesidades reales de almacenamiento, y tras solucionar los problemas técnicos que se presenten, se daría paso al Centro Nacional de Descontaminación de Mercurio, que acogerá los desechos con mercurio y excedentes de producción que ya no pueden ser vendidos por la prohibición acordada en la Unión Europea. Se trabajará en el desarrollo de una técnica de estabilización y solidificación de mercurio metal mediante el uso de un cemento con azufre para su almacenamiento definitivo.
El mercurio y sus compuestos son extremadamente tóxicos para los seres humanos, los ecosistemas y la vida silvestre, siendo una sustancia de preocupación global debido a su propensión a la bioacumulación, persistencia y posibilidad de transporte a larga distancia. En 2008 se adoptó el Reglamento comunitario que establece la prohibición a partir del 15 de marzo de 2011 de exportación de mercurio metálico y regula el almacenamiento obligatorio de éste. A partir de esa fecha, el mercurio será considerado residuo y debe gestionarse de forma segura para el medio y las personas.
El prototipo y el almacén final de Almadén –este último será previsiblemente una ampliación del primero– cuentan con el apoyo de todas las administraciones y de la población local y estarán situados junto a las minas y la metalurgia que han producido la mayor parte del mercurio que ha utilizado la humanidad desde la Edad Media.
Minas de Almadén y Arrayanes (Mayasa) cesó de extraer cinabrio en 2002 y, un año después, paró también la fundición que convierte aquel mineral rojizo en mercurio líquido. La crisis del sector, sin embargo, viene de los años 80, cuando nuevos datos sobre los riesgos sanitarios y ambientales del mercurio provocaron restricciones en todos los países desarrollados. El mercurio es una conocida neurotoxina que puede dañar hasta la muerte el sistema nervioso, los riñones y el hígado, que provoca trastornos mentales y daños en el sistema reproductor, así como alteraciones del habla, la visión y el oído.
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¿Qué será de nuestros amigos de Minas de Almadén y Arrayanes, que nunca más volvieron a dar señales de vida?