Activar las defensas: Los alkilgliceroles potencian el sistema inmunitario

Los alkilgliceroles o AKG constituyen una familia de compuestos esenciales para la estimulación del sistema inmunitario. Además de en el bazo y en la médula ósea, se concentran en grandes cantidades en la leche materna humana, por eso, los bebés alimentados con ella reciben una protección fundamental contra las infecciones hasta que su propio sistema inmunitario se desarrolla completamente. Por Rosa Guerrero.
Por otra parte, diversos estudios sugieren que desempeñan un papel primordial en el crecimiento de las células sanguíneas y, en particular, de los glóbulos blancos.
Estos nutrientes fueron descubiertos por primera vez el año 1922, tras aislarlos del aceite de hígado de tiburón –sobre el que se han hecho la mayoría de las investigaciones–, pero se encuentra también presente en otros peces de aguas frías, como la quimera común (Chimaera monstrosa) y en algunos crustáceos, como el krill antártico. Se sabe, sin embargo, que los pescadores escandinavos ya utilizaban el aceite de hígado de tiburón con fines terapéuticos. Lo tomaban como preventivo de enfermedades y también se lo aplicaban tópicamente para acelerar la cicatrización de cortes y heridas.

Aplicaciones terapéuticas
Los efectos positivos para la salud de los AKG, avalados por más de un centenar de estudios clínicos, son los siguientes:
-Fortalecen el sistema inmunitario: minimizan el riesgo de contraer resfriados o gripes, así como algunos tipos de infecciones crónicas.
-Reducen el estrés oxidativo y combaten los radicales libres en la piel, retrasando así el envejecimiento.
-Refuerzan la salud mental y mejoran el estado del sistema nervioso en general.
-Están especialmente indicados en el tratamiento de la hiperactividad, trastornos de déficit de atención y también en casos de depresión.
-Inhiben estados inflamatorios como el asma o la bronquitis.
-Mejoran diversos problemas de la piel, como la psoriasis y la dermatitis.
-Disminuyen el riesgo de trombosis por inhibición del factor de activación de las plaquetas.
-Favorecen el equilibrio lipoproteico y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
-Evitan la proliferación de bacterias, virus y hongos.
-Favorecen la cicatrización de heridas y llagas difíciles de sanar.
-Eliminan la acumulación de metales pesados, pesticidas y toxinas del flujo sanguíneo.
-Propician el crecimiento de la flora intestinal beneficiosa, especialmente de los Lactobacillus lacti.
-Actúan como inhibidores de tumores y cánceres.
-Combaten la disminución de leucocitos derivada de los tratamientos con quimioterapia.
-Estimulan el desarrollo de células sanas después del daño causado por tratamientos de radioterapia.
Dosis habituales: Prevención y mantenimiento
Los alkilgliceroles forman parte de la composición del aceite de hígado de pescado, por lo que su ingesta dependerá de la concentración que posea el aceite comercializado.
La dosis preventiva y de mantenimiento es de 500 mg al día, mientras que la dosis terapéutico oscila entre los 1.000 y 2.000 miligramos al día.
Es importante que los escualos procedan de aguas frías y profundas, limpias de dioxinas y de metales pesados, así como que el encapsulado, que suele ser de gelatina, se haya realizado en frío para preservar las cualidades del producto.

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=668

Escrito por Redacción el ene 15 2009. Archivado bajo Salud Natural. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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