La insoportable insostenibilidad del sistema alimentario global

Érase que se era un planeta sometido a las estrictas leyes de la naturaleza y gobernado tiránicamente por la sabiduría colectiva: la tierra era esponjosa y dulce; llovía dos veces por semana, los lunes por la mañana y los jueves por las tardes; los ríos chorreaban agua destilada; y de los mares rebosaban calamares, tiburones y bacalaos. Cuando los niños y niñas de entonces caminaban hacia la escuela, escupían en los márgenes las semillas de los nísperos que les gustaba almorzar, y cuando hacían el camino de vuelta, ya un árbol-níspero había brotado, crecido y florecido, regalando nuevos carnosos frutos.

Era mucha la abundancia y parecía no tener fin. Pero aun así se decidió hacer caso a unas maravillosas mentes privilegiadas que traían bajo su chistera nuevas fórmulas –para asegurar una mejor y más sana alimentación global, mundial y planetaria–, proclamaban arrogantes.

Se especializó a los países. Usted produzca café que llevará a un mercado central a tan solo 10 mil kilómetros de su bancal. A ustedes les privaremos de salir a pescar, solo por los próximos 60 años –no se preocupe– para abastecer dicho mercado central. Estos señores de allí abajo retirarán de sus campos todas las verduras, gallinitas y cabras… para dejar espacio a la producción de alimentos carburantes… que por supuesto mandarán al mercado global. En las quimbambas se fabricará el campo de cultivo más grande nunca imaginado: 998 millones de hectáreas rectilíneas cultivas de soja con sistemas de riego-cultivo-fumigación automatizados e informatizados, que se controlarán con solo tres trabajadores: el responsable informático, el supervisor del responsable informático y el supervisor del supervisor del responsable informático. Desde las quimbambas se repartirá la soja a países centrales con granjas militarizadas: las vacas, cerdos y ovejas, cuando toquen a diana, comerán sus potajes de soja, hamburguesas de soja y pasteles de soja. Al sonar el silbato, las rumiantes tendrán bien aprendido alinearse para ser ordeñadas asépticamente por succionadores mecánicos. Los cerdos mansamente se dirigirán a sus sillas eléctricas. Para favorecer una buena distribución, se crearán cinco supercentros distribuidores encargados de repartir por cada uno de los continentes toda la comida almacenada en el mercado central. Para evitar la competitividad, que destruye la armonía entre seres humanos, se empapelarán las granjas, caseríos y masías de diferentes letreros: prohibido matar cerdos, por compasión; prohibido elaborar quesos, por higiene; prohibido conservar semillas, porque sí.

Y funcionó a la perfección:

Los ríos no tienen nada que regar y no llevan agua para evitar desperdicios.

Los desperdicios de las granjas van por cañerías hasta nuestros vasos.

Las mariposas ya no tienen que polinizar y no existen.

Los pollos viven como mariposas: nacen y mueren rollizos en tres semanas.

La ropa de las boutiques la fabrican antiguas campesinas.

El café recorre el mundo en una cápsula de aluminio y se vende en boutiques.

Muchas cápsulas antidiabetes y antigordura consume quien puede comer.

Quien puede comer, pero no tiene cápsulas, se muere de envenenamientos.

El consumo genera muchos beneficios para el mercado central y sus cinco supercentros.

Y mil millones de terrestres pasan hambre.

Son las libres leyes del mercado y el desprendimiento de liberales gobiernos

GUSTAVO DUCH

URL: http://www.larevistaintegral.com/?p=7104

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Escrito por Redacción el oct 5 2011. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

4 Comentarios por “La insoportable insostenibilidad del sistema alimentario global”

  1. Olegario,

    Respondo un poco tarde (sólo 1 año), pero el problema es que la humanidad no quiere desprenderse de estos “tipejos”. La humanidad está acomodada con un gobierno que manipule, eduque y nos convenza con mecanismos poco ortodoxos en función de sus intereses. Pero eso qué más da… Nos envenenaremos gordxs y drogadxs con sus medicamentos, pero contentxs.

    Yo creo que la solución ya se está dando. Por obligación, pero está sucediendo. No queremos seguir financiando los bancos ni las grandes construcciones públicas, así que, sin querer, el mercado ha colapsado y ha tenido que ir mermando puestos de trabajo remunerado. Paralelamente, surgen iniciativas de intercambio, monedas locales, producción agrícola y ganadera extensiva que requiere más mano de obra y surgen al margen de la economía productiva con sus impuestos. Estamos volviendo a la auténtica economía, a lo local, a la proximidad, a la no dependencia de pesticidas, herbicidas y demás.

    Ahora el reto es que los gobiernos dejen de jugar al monopoli con billetes falsos y que todas esas iniciativas se extiendan hasta formar una masa crítica que se coordine para una gobernanza mundial.

  2. Jorge Roman

    Estamos tan enraizados en la tecnología que nos cuesta apreciar las buenas costumbres y el nivel de vida de los que viven en el campo. Los políticos o gobernantes de turno solo trabajan con ESTADÍSTICAS, no tienen TIEMPO de llegar a los sectores sociales que no poseen un porcentaje de votos para sus reelecciones, las grandes ciudades si son atractivas para ellos. El camino es largo, pero tenemos que recorrerlo los ciudadanos, no los gobernantes.

  3. ¡Fenomenal! ¡Lo que me he reído!

    Trabajo en una empresa de engorda y sacrificio de ganado, y estoy convencido de que lo que hacemos no está bien. Sacrificamos 3.500 cabezas de ganado diariamente, para exportar a USA, Inglaterra, Japón, Corea, Francia e Israel. Es un buen trabajo, pero con un mal enfoque: nuestro cliente es la demanda mundial. Y la demanda mundial es un monstruo intolerante, cruel e inconsiente. Por favor, gente, dejen de consumir tanta carne de res como una necesidad de mktg. Consuman más vegetales. No es malo comer carne… lo malo es comerla en abundancia.

    Y gracias por este genial artículo.

  4. Olegario

    Sólo me pregunto una cosa, cómo podrá la humanidad desprenderse de estos “tipejos”? ¿Cómo podremos volver a nuestros orígenes con tantísima gente como hay en la actualidad?. Es un galimatías. Si alguien tiene una solución que la comparta con el resto. Gracias.

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